Los emperadores que nunca vinieron
Eugenia de Montijo, la Emperatriz de los franceses nacida en Granada en 1826, dejó una huella imborrable en la historia europea. Aunque expresó repetidamente su deseo de regresar a su tierra natal junto a su esposo, el emperador Luis Napoleón Bonaparte, nunca volvió a Granada después de marcharse en 1832. A pesar de sus anhelos de visitar la ciudad que la vio nacer, los compromisos políticos y las responsabilidades como emperatriz la mantuvieron lejos de su amada Granada.





