Con este artículo inauguramos la serie «Granada, luz propia», un recordatorio de nuestra autonomía estratégica.
FRENTE A LOS RECURRENTES INTENTOS DE RELEGAR A NUESTRA PROVINCIA A UN PAPEL SECUNDARIO O SATÉLITE DE OTRAS CAPITALES, ES NECESARIO ALZAR LA VOZ. GRANADA NO NECESITA TUTELAS NI SUBORDINACIONES PARA BRILLAR CON LUZ PROPIA.
El verano es tiempo de pausa, de mirar el horizonte y de reflexionar sobre el lugar que ocupamos en él. En Horizonte Garnata, hemos decidido dedicar esta serie de artículos a recordar quiénes somos y, sobre todo, a reivindicar que Granada no es una provincia que necesite pedir permiso para existir, ni mucho menos subordinarse a los dictados de otras capitales andaluzas. Es una región. Un territorio histórico con personalidad y capacidad propia.
Una vieja corriente interesada
Cada cierto tiempo, surge una voz —disfrazada de «pragmatismo» o «realismo económico»— que intenta relegar a Granada a un papel secundario. Nos dicen que debemos ser el satélite de Sevilla o el complemento de Málaga. Lo hemos escuchado recientemente con sugerencias sobre nuestro aeropuerto, al que se quiere convertir en una mera pista auxiliar de la Costa del Sol.
Aceptar este planteamiento no es ser «práctico»; es claudicar. ¿Se imaginan que Granada hubiera exigido a Málaga renunciar a su universidad o a su desarrollo industrial para no «competir» con nosotros hace décadas? Habría sido una postura mezquina. Lo mismo ocurre hoy con nuestras infraestructuras, nuestra economía y nuestra cultura: no se construye un futuro próspero negando nuestra propia entidad para que otros crezcan a nuestra costa.
Protagonistas, no comparsas
Granada no necesita tutelas. Lo que nuestra tierra requiere es confianza en su propio potencial, inversión en sus ejes de conocimiento —como la ciencia y la tecnología— y una ambición legítima de ser protagonista. Nuestra historia, nuestro patrimonio y nuestra capacidad intelectual nos sitúan en un plano de igualdad con cualquier otro territorio.
Proponer que Granada limite sus aspiraciones para servir de apoyo a los proyectos ajenos no es defender nuestra economía; es condenarnos a la irrelevancia. Nuestra ciudad y nuestra provincia tienen la suficiente entidad para proyectar su propio futuro, sin tener que escribirlo en los despachos de fuera.
Un llamamiento al orgullo
En estos días de calor y sosiego, os invitamos a pensar en esto. Granada merece ser eje, no satélite. El desarrollo de Andalucía no se logra debilitando a unos para fortalecer a otros, sino permitiendo que cada territorio brille con luz propia.
Este es solo el primer paso de nuestra serie. En las próximas entregas, analizaremos cómo debemos recuperar nuestra identidad festiva, el valor de nuestro patrimonio y la necesidad de una voz granadina fuerte y unida. Porque nuestra tierra no es una comparsa en la historia de Andalucía; es, por méritos propios, una pieza fundamental que exige respeto y, sobre todo, proyección propia.
Granada no necesita tutelas
Granada merece ser eje, no satélite
(Continuará)





