Fernando Savater, Margo Glantz, Piedad Bonnett, Óscar Tusquets, Andrés Trapiello, Cayetana Álvarez de Toledo y María Negroni figuran entre los firmantes, que reclaman explicaciones y una reparación pública tras la exclusión de Ariana Harwicz del festival CULTUR ALH de Granada.
Más de 350 personalidades vinculadas a la literatura, el arte, el pensamiento y la cultura han firmado un manifiesto de solidaridad con la escritora argentina Ariana Harwicz tras la retirada de su invitación al Festival Internacional de Arte, Literatura y Humanidades CULTUR ALH de Granada. La declaración defiende la libertad de expresión y el pluralismo y rechaza que las posiciones públicas de un autor sean motivo para excluirlo de un encuentro cultural.
Entre los firmantes se encuentran también Santiago Roncagliolo, Enrique Moradiellos, José Luis Pardo, Anna Caballé, Victoria Cirlot, Karina Sainz Borgo, Pola Oloixarac, Carolina Sanín, Zoé Valdés, Fernando Iwasaki, Santiago Kovadloff y Manuel Valls.
«Ningún escritor debería ser excluido de un encuentro cultural por sus posiciones públicas», sostiene el manifiesto. Sus impulsores advierten de que «defender la libertad de expresión solo para quienes piensan como nosotros no es defenderla: es sustituir la confrontación libre de ideas por la selección ideológica».
La adhesión se produce después de que la dirección del festival cancelara la participación de Harwicz, prevista para el 26 de septiembre en una conversación con el escritor Jesús Ortega titulada Oponerse al mundo. La retirada de la invitación estuvo precedida por peticiones para reconsiderar su presencia debido a sus posiciones relacionadas con el rechazo al boicot cultural. La autora denunció públicamente su exclusión pocos días antes del inicio del encuentro.
Frente a esta decisión, los firmantes reivindican el debate como respuesta a la discrepancia: «La respuesta democrática a una opinión, por controvertida que sea, es el diálogo, la pregunta, la discusión pública, nunca la expulsión del programa».
El manifiesto expresa asimismo preocupación por que se atribuyan a Harwicz posiciones que, según recoge la declaración, ella rechaza haber sostenido, o por que sus palabras circulen descontextualizadas sin darle la oportunidad de explicarse. «La discrepancia política, por profunda que sea, no justifica la tergiversación, la descalificación personal ni la estigmatización», subraya el texto.
Los firmantes celebran que la Universidad de Granada se haya desmarcado de la decisión. En un comunicado publicado el 19 de septiembre, la institución atribuyó la retirada de la invitación a la dirección del festival, aclaró que su equipo de gobierno no la había adoptado, aprobado ni respaldado y manifestó su desacuerdo con ella. Asimismo, reafirmó su compromiso con la libertad de expresión y de creación, el pluralismo y el diálogo.
La declaración pide a la dirección del festival que explique con transparencia su decisión, reconozca el perjuicio causado y ofrezca a Harwicz una reparación pública adecuada, así como un reconocimiento del daño causado al debate público.
«Este comunicado no exige compartir las opiniones de Ariana Harwicz. Exige algo anterior: que nadie sea apartado de la vida cultural por sostener ideas propias, y que ningún desacuerdo se convierta en una condena personal», concluyen los firmantes.
«Sin libertad para disentir no hay pensamiento. Sin pluralismo no hay cultura».





