Desde la lógica y el principio histórico, si León argumenta su derecho a tener su propia autonomía, Granada no solo tiene el mismo derecho, sino que nuestros presupuestos son más poderosos.
El modelo de la Transición y el desarrollo de las autonomías ha quedado obsoleto. En Andalucía se han incrementado las diferencias entre territorios, en favor de unos y en detrimento nuestro, por eso tiene que haber un nuevo planteamiento.
Andalucía es una comunidad fallida por su extensión, por su configuración, por sus distintas identidades y por su pésima gestión.





