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Regionalismo

PACO SECO, PUENTE INTELECTUAL

Francisco Seco de Lucena representa un puente que une memoria, identidad y futuro.

Redacción HG
Seco

LA HISTORIA DEL REGIONALISMO GRANADINO TIENE NOMBRES, IDEAS Y UNA CONTINUIDAD QUE LLEGA HASTA HOY. ENTRE SUS PIONEROS Y LOS ACTUALES, FRANCISCO SECO DE LUCENA REPRESENTA EL PUENTE QUE UNE MEMORIA, IDENTIDAD Y FUTURO.

Granada, es una tierra que nunca dejó de pensarse a sí misma. Hay una tradición política e intelectual granadina que, pese a haber sido relegada demasiadas veces a los márgenes de la historia oficial, merece ser reivindicada con serenidad y sin complejos: la del regionalismo granadino. No nació ayer ni responde a una coyuntura política pasajera. Tiene raíces profundas en la historia contemporánea de Granada y en la convicción de que una tierra con personalidad histórica, cultural, económica y geográfica propias tiene derecho a defender sus intereses y a reclamar un espacio político acorde con esa personalidad.

el regionalismo granadino no nació ayer ni responde a una coyuntura política pasajera. Tiene raíces profundas en la historia contemporánea de Granada

De Lumbreras a Seco de Lucena

Entre sus primeros nombres encontramos a Francisco Lumbreras Sáez, protagonista del movimiento cantonal granadino durante el Sexenio Democrático; a Ramón Maurell López y a otros precursores vinculados a aquella temprana reivindicación de una Andalucía Oriental con personalidad propia. Pero si hay una figura que permite unir aquellos primeros impulsos con el regionalismo granadino posterior, esa es, sin duda, Francisco Seco de Lucena. Seco de Lucena ocupa un auténtico vértice histórico. Junto a Juan Echevarría y Ramón Maurell, impulsó la Asamblea Regionalista celebrada en Granada en 1897. Y el 6 de enero de 1898 pronunció en la Cámara de Comercio su célebre conferencia El Regionalismo, donde formuló con extraordinaria claridad una idea que todavía conserva vigencia: Granada debía despertar su conciencia regional y defender su personalidad dentro de España.

Regionalismo no era ruptura

Su pensamiento resulta particularmente interesante porque no confundía regionalismo con ruptura. Para Seco de Lucena, amar a Granada y defender sus intereses no significaba dejar de amar a España. Al contrario: entendía que la fortaleza de España podía construirse también desde la personalidad de sus territorios. El regionalismo que defendía se concretaba en descentralización, proximidad y capacidad para resolver desde la propia tierra sus problemas. Esa concepción permite entender por qué su figura ocupa un lugar tan singular: recoge las inquietudes de los primeros regionalistas y las convierte en un pensamiento articulado, dejando una herencia que, con diferentes formulaciones, llegará hasta nuestros días.

la fortaleza de España podía construirse también desde la personalidad de sus territorios

Una llama que no se apagó

Esa idea sobrevivió a Seco de Lucena. Atravesó el primer tercio del siglo XX, reapareció bajo distintas formas durante la Transición y ha llegado hasta el presente. Cambiaron las circunstancias, los lenguajes y las organizaciones, pero permaneció una misma preocupación: que Granada no quedara condenada a ser una periferia administrativa de decisiones tomadas lejos de ella. Por eso resulta injusto presentar el regionalismo granadino como una extravagancia contemporánea. Existe una tradición regionalista de más de siglo y medio, con protagonistas muy diferentes entre sí, desde Lumbreras Sáez y los primeros movimientos descentralizadores hasta Maurell, Echevarría y Seco de Lucena, y desde los intelectuales y políticos del siglo XX hasta quienes hoy continúan defendiendo la personalidad territorial granadina.

La Granada del presente

También hoy existen voces que mantienen viva esa tradición desde el pensamiento, el periodismo, la universidad, el asociacionismo y la política. César Girón y Pilar Bensusan, entre otros, forman parte de una generación contemporánea que ha vuelto a poner el regionalismo granadino en el debate público. No todos defienden exactamente el mismo modelo, y eso es saludable. Una tradición política viva no necesita uniformidad, sino debate. Lo verdaderamente importante es reconocer que el regionalismo granadino no es una negación de España ni necesariamente una negación de Andalucía. Es, ante todo, la afirmación de Granada: de su historia, de su identidad, de sus posibilidades y de su derecho a no resignarse. Y aquí no podemos olvidarnos de los fundadores y de algunos miembros de la Asociación Granada Histórica, de la Asociación por la Región de Granada y un largo etcétera.

el regionalismo granadino no es una negación de España ni necesariamente una negación de Andalucía. Es, ante todo, la afirmación de Granada

Una pregunta todavía abierta

Francisco Seco de Lucena lo entendió hace más de un siglo. Su legado no consiste solamente en una conferencia pronunciada en 1898. Consiste en una pregunta que sigue abierta: ¿puede una tierra con una personalidad histórica tan marcada limitarse a aceptar pasivamente el lugar que otros han decidido para ella? Quizá por eso Seco de Lucena constituye el gran puente entre los primeros regionalistas y los actuales, un vértice que conecta memoria y futuro. Y quizá también por eso recuperar hoy su figura no sea mirar hacia atrás, sino volver a preguntarnos qué Granada queremos construir.

Seco de Lucena constituye el gran puente entre los primeros regionalistas y los actuales, un vértice que conecta memoria y futuro

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