Han transcurrido algo más de cuatro décadas desde el advenimiento del actual marco territorial. Desde la integración de Granada en la Comunidad Autónoma de Andalucía se ha insistido en una unidad territorial que nunca existió como queda reflejado en estos mapas que atendían a una diferenciación clara en dos regiones vecinas en el Sur.
La pérdida de peso institucional que ha sufrido nuestra tierra es más que evidente, como evidente es el centralismo que ejerce Sevilla a todos los niveles, no sólo en las decisiones sobre la Alhambra, Sierra Nevada o, últimamente, el Parque de las Ciencias sino en las decisiones que nos atañen como inversiones en infraestructuras, etc.





