Al mecenazgo de reinas, como Isabel la Católica, se debió la proliferación de “puellae doctae” o jóvenes sabias en las cortes del Renacimiento, donde destacaron una serie de damas cultas y letradas entre las que podemos mencionar en España a Beatriz Galindo la Latina, Beatriz de Bobadilla, Lucía de Medrano, Juana Contreras o las propias hijas de la reina.
Fue Isabel I de Castilla (1451- 1504) descrita por los cronistas de su tiempo como “discreta” (que en la época significaba no “calladita”, como pueda parecer hoy, sino ‘inteligente’), aguda, culta y entusiasta de las artes y las letras. Por ello no solo estudió latín sino que se prodigó en la difusión de la cultura clásica: Nebrija, Alonso de Palencia, Luis Vives, Lucio Marineo Sículo y Pedro Mártir de Anglería fueron algunos de los humanistas acogidos en su Corte, pero también propició el destacado papel de una serie de damas, algo prácticamente inexistente hasta la fecha
Nebrija, Alonso de Palencia, Luis Vives, Lucio Marineo Sículo y Pedro Mártir de Anglería fueron algunos de los humanistas acogidos en su Corte, pero también propició el destacado papel de una serie de damas, algo prácticamente inexistente hasta la fecha
La salmantina Beatriz Galindo llevó el sobrenombre de la Latina (ca.1465-1515) por ser experta latinista y excelente traductora, discípula de Antonio de Nebrija. Fue preceptora de las hijas de los Reyes Católicos así como de la propia reina, de quien se convirtió en amiga y consejera. Es una de las mujeres más elogiadas del Renacimiento español y que ha despertado el interés de los filólogos y especialmente de los novelistas.
Beatriz Galindo llevó el sobrenombre de la Latina (ca.1465-1515) por ser experta latinista y excelente traductora
Constructora del Hospital de los Pobres en Madrid, del Convento de la Concepción Franciscana y del de la Concepción Jerónima, así como del Palacio de Viana. Por desgracia ha desaparecido su obra y epistolario, aunque se le atribuyen unas “Notas y Comentarios sobre Aristóteles”, unas “Anotaciones sobre escritores clásicos antiguos” y poesías en latín.
La vallisoletana Beatriz de Bobadilla (1440-1511), marquesa de Moya, fue una profunda conocedora de los escritos de Horacio, Virgilio y otros autores latinos, y de la patrística; llegó a ser camarera mayor y consejera de Estado. Al parecer, fue determinante en el apoyo de la reina a Cristóbal Colón.
Beatriz de Bobadilla fue una profunda conocedora de los escritos de Horacio, Virgilio y otros autores latinos
Destaca especialmente la guadalajareña Lucía o Luisa de Medrano (1484-ca.1515), que impartió clases en la Universidad de Salamanca, de lo que existen distintos testimonios (“El día 16 de noviembre de 1508 a la hora tercia lee la hija de Medrano en la Cátedra de Cánones”, escribió el catedrático y luego rector de Salamanca, Pedro de Torres, en su “Diario”). Hija y nieta de caballeros fallecidos en la guerra de Granada y que lucharon por el bando isabelino en la guerra de sucesión castellana, por lo que la reina se hizo cargo de su educación.
Lucía o Luisa de Medrano impartió clases en la Universidad de Salamanca
Otros personajes femeninos destacados de la corte de Isabel fueron Juana de Contreras, sobrina de Lope de Baena y alumna de Lucio Marineo Sículo, la cual llegó a dictar conferencias en la Universidad de Salamanca; y Francisca de Nebrija, si es que existió y no es un personaje inventado, como sugieren algunos estudiosos, colaboró con su padre, Antonio de Nebrija (1444-1522), en la redacción de la primera Gramática Castellana, y de quien se dice que a la muerte de este le sustituyó en la cátedra de Retórica de la Universidad de Alcalá.
Juana de Contreras llegó a dictar conferencias en la Universidad de Salamanca
Y especialmente las infantas: Isabel (1470-1498) y María (1482-1517), que fueron reinas de Portugal; Juana (1479-1495), de Castilla, y Catalina (1485-1536), de Inglaterra; todas cultas y políglotas, ejemplo de reinas renacentistas que destacaron en sus propias cortes precisamente por estas cualidades.
las infantas: Isabel, María, Juana y Catalina, todas cultas y políglotas, ejemplo de reinas renacentistas

como sibila de Juan Soreda, ca.1530, Museo de San Gil

por Juan de Flandes, 1496, Museo Thyssen
También fue llamada a la Corte la religiosa y mística burgalesa Teresa de Cartagena (1425-¿?), autora de la “Arboleda de los enfermos”, obra tan excelente que en su momento corrió el bulo de que había sido escrita en realidad por un varón, por lo que, para desmentirlo, la propia Teresa escribió “Admiracion Operum Dei”, en defensa de la autoría literaria de las mujeres.
la religiosa y mística Teresa de Cartagena que escribió en defensa de la autoría literaria de las mujeres
Una de la damas de Isabel la Católica fue la poetisa Florencia Pinar o del Pinar (ca.1470-ca.1530), incluida en el “Cancionero general” de Hernando del Castillo (1511), y primera mujer participante en unas justas poéticas, concretamente en las que se celebraron en Valladolid con motivo de la coronación de la reina (1474).
la poetisa Florencia Pinar o del Pinar, primera mujer participante en unas justas poéticas






