DENUNCIO LA INSTRUMENTALIZACIÓN IDEOLÓGICA DEL 2 DE ENERO POR GRUPOS RADICALES, DEFIENDO LA TOMA COMO CONMEMORACIÓN HISTÓRICA LEGÍTIMA Y AGRADEZCO A CIUDADANOS Y A GRANADA HISTÓRICA MUY ESPECIALMENTE SU DEFENSA CONSTANTE DEL PATRIMONIO Y MEMORIA DE GRANADA.
La Toma de Granada – 2 de Enero
Desde hace más de cuatro décadas, cada 2 de enero se repite en Granada ―por fortuna en los últimos años con apenas relevancia― el mismo intento de sabotaje simbólico de la festividad del 2 de enero por colectivos proandalucistas y de extrema izquierda —y otros oportunistas de temporada— tratando de convertir una conmemoración histórica en un campo de batalla ideológico. No buscan comprender la historia; buscan borrarla o, peor aún, reescribirla al dictado de su agenda política. A su antojo.
La Toma de Granada no es un mitin, ni una provocación, ni un acto de supremacía cultural. Es lo que es: la entrada de las tropas cristianas en Granada en 1492, que puso fin a la Reconquista tras 777 ―781, si se considera para efectuar el cómputo el fin de la campaña de dominación de los invasores― años de presencia islámica iniciada con la invasión de 711. Negar esto no es progresismo: es analfabetismo histórico militante, del que algunos hacen gala.
Estos grupos llevan décadas intentando abolir la celebración no por amor a la convivencia, sino por interés político puro. Necesitan conflicto para existir, símbolos que destruir para sentirse relevantes, y una ciudad a la que usar como escenario de su activismo identitario.
Les molesta la Toma no por lo que fue, sino porque no la controlan. No soportan que la historia no les pida permiso.
Lo más grave no es la protesta —legítima cuando es honesta—, sino la instrumentalización constante: convertir un acto cívico en una trinchera, criminalizar a quienes participan, señalar a Granada como una ciudad “reaccionaria” por recordar su pasado. Es la vieja táctica: si no puedes ganar el relato, intenta prohibirlo. Y cada año procuran sumar a algún engañado o a algún alfeñique intelectual, como en este año en que han captado a uno, que ya era sospechoso de simonía, que lleva toda su vida viviendo del erario público-político, eso sí, trabajando poquito…
lo más grave no es la protesta —legítima cuando es honesta—, sino la instrumentalización constante
Frente a este ruido interesado, merece un reconocimiento firme y sin complejos la ciudadanía granadina que, año tras año, ha defendido con serenidad y constancia esta conmemoración. Y, muy especialmente, colectivos patrimonialistas y culturales como GRANADA HISTÓRICA, que no han cejado en su empeño por preservar el ceremonial instaurado por los Reyes Católicos y confirmado por Fernando el Católico en su testamento de 1516.
Su labor ha sido ejemplar: pedagógica, cívica y rigurosa. Han defendido la Toma no como arma ideológica, sino como patrimonio histórico, solicitando reiteradamente su declaración como Patrimonio Cultural Inmaterial de España y Patrimonio Mundial, acudiendo a todas las instancias jurídico-políticas pertinentes. Eso es compromiso con la ciudad; lo otro es agitación interesada.
Granada no necesita tutelas morales ni reeducadores de su memoria. Necesita respeto por su historia completa, con sus luces y sus sombras, sin censuras selectivas ni complejos impuestos. El 2 de enero no divide a Granada: la utilizan para dividirla. Y ya va siendo hora de decirlo alto y claro. Y denuncio ―termino como empecé― diciendo que: “denuncio la instrumentalización ideológica del 2 de enero por grupos radicales, defiendo la toma como conmemoración histórica legítima y agradezco a ciudadanos y a Granada Histórica muy especialmente su defensa constante del patrimonio y memoria de Granada”.
Granada no necesita tutelas morales ni reeducadores de su memoria








