José Antonio López Nevot es catedrático de Historia del Derecho y de las Instituciones de la UGR, presidente de la Academia de Buenas Letras de Granada y miembro de la Asociación Española de Derecho y Literatura. Además de numerosas obras sobre Derecho, en el ámbito literario ha publicado el poemario “Artífice de islas” (1980), “Templario y otros relatos” (1997), “No todos los versos tienen héroes” (2019), la novela “El jardín del ginkgo” (2019) y el ensayo biográfico “Magdalena de Bobadilla (1545-1580). Una letraherida granadina en la Corte de Felipe II” (2025).
GARNATA HORIZONTE, con motivo de la presentación en Granada de “Leonor y los virreyes”, ganadora del Premio Salamanca de Novela, entrevista a:
José Antonio López Nevot
Con su novela “Leonor y los virreyes” ha obtenido recientemente el Premio Ciudad de Salamanca. Esta obra trata sobre el poder y la mujer en la época virreinal. ¿Por qué eligió estos temas y este personaje?
Fue el hallazgo fortuito de un pleito de 1623 en el curso de una investigación en el Archivo de la Real Chancillería de Granada lo que despertó en mí el deseo de conocer mejor la historia de Leonor Manrique de Lara y su forzador, Fernando Afán de Ribera Enríquez, tercer duque de Alcalá de los Gazules. Luego llegó la idea de recrear aquella historia en una novela que armonizara amenidad literaria con rigor documental, y hechos ficticios con acontecimientos históricos. En «Leonor y los virreyes” se transcriben fielmente los trámites de aquel pleito, hasta ahora inédito, encontrado por azar en el Archivo. En los hechos narrados en la demanda y en su contestación se halla, “in nuce”, el argumento de la novela. Qué es una demanda, me pregunto, sino una narración; lo mismo que una sentencia. Un ejemplo más de las fecundas relaciones entre Derecho y Literatura.
el hallazgo de un pleito en el Archivo de la Real Chancillería de Granada despertó en mí el deseo de conocer la historia de Leonor Manrique de Lara
Como ha indicado usted, “Leonor y los virreyes» está inspirada en una mujer del siglo XVII, pero ¿qué otros personajes históricos de su tiempo aparecen en el libro?
El personaje principal de la novela, Leonor Manrique de Lara, está basado en una mujer real, una mujer ultrajada que luchó por emanciparse de cualquier tutela o sometimiento masculinos, en una sociedad patriarcal y estamental como la del Barroco, en la que la balanza de la justicia rara vez se inclinaba en favor de las personas vulnerables o desfavorecidas.
Junto a Leonor, comparecen en la novela personajes históricos como Felipe IV, su hermana María de Austria, el papa Urbano VIII, el conde duque de Olivares, el duque de Alcalá, el duque de Alba y el marqués de Castel Rodrigo; escritores como Francisco de Rioja, Juan de Jáuregui, Juan de Arguijo, Cristóbal Suárez de Figueroa, García de Salcedo Coronel, Carlos de Sigüenza Góngora y sor Juana Inés de la Cruz; artistas como Francisco Pacheco, su discípulo Diego Velázquez, Giovan Lorenzo Bernini, Artemisia Gentileschi y Jusepe Ribera.
Está basado en una mujer ultrajada que luchó por emanciparse en la sociedad patriarcal y estamental del Barroco
aparecen, entre otros, Juana Inés de la Cruz, Velázquez, Bernini y Artemisia Gentileschi
A los lectores de GARNATA HORIZONTE les gustaría saber qué ambientes y espacios se evocan en “Leonor”.
La novela recrea el ambiente humanista y erudito del palacio de los Adelantados, la llamada Casa de Pilatos, bajo el patrocinio del tercer duque de Alcalá. Explora la fascinación de Leonor por los tesoros artísticos y la biblioteca de aquella sede ducal, convertida en epicentro de la vida intelectual sevillana del Siglo de Oro. Pero después, la acción se traslada a Italia (Roma, Nápoles y Sicilia) y, por último, a Nueva España (Guatemala y México). La novela refleja así la imagen de una Monarquía hispánica entendida como un fenómeno global, que conecta países y continentes diversos bajo la autoridad de un mismo monarca.
la acción se traslada a Roma, Nápoles, Sicilia, Guatemala y México en una Monarquía hispánica que conecta países y continentes
Es de imaginar que el trabajo de documentación, la búsqueda de fuentes para la novela, debió ser intenso. Por otro lado, usted habrá debido “toparse” con curiosidades de la época dignas de mención.
El pleito entre Leonor Manrique de Lara y el tercer duque de Alcalá, aunque fundamental, era insuficiente para armar una novela. Había que acudir a otras fuentes. Comprobé que la bibliografía sobre el duque era inmensa (abundaban sobre todo los estudios sobre su pasión coleccionista y su mecenazgo literario y artístico), pero que reinaba un absoluto silencio sobre Leonor, la doncella de Osuna. Su memoria yacía sepultada bajo la más pesada losa, la del olvido. Era necesario acudir a conjeturas verosímiles, y sobre todo, a la ficción literaria para reconstruir la peripecia vital de Leonor.
la bibliografía sobre el duque era inmensa, pero reinaba un absoluto silencio sobre Leonor, la doncella de Osuna
La búsqueda de fuentes para recrear personajes, ambientes y diálogos ha sido exhaustiva. Para ello ha sido necesario conocer hasta el último pormenor la sociedad de la época. En la novela se habla, por ejemplo, de la bucarofagia, la costumbre, propia de las damas del siglo XVII, de ingerir pequeños trozos de búcaros de arcilla roja, porosa y aromática, que provocaba una clorosis o anemia artificial, para obtener una tez extremadamente pálida, conforme al ideal de belleza femenina propio del Barroco. La bucarofagia también se usaba como método anticonceptivo, pues la anemia interrumpía el ciclo menstrual. Es el asunto central de Las meninas, la genial pintura de Velázquez, en la que la menina María Agustina Sarmiento de Sotomayor ofrece a la infanta Margarita un búcaro rojo.
las damas del siglo XVII ingerían trozos de búcaros de arcilla roja como método anticonceptivo y para una tez pálida
He llegado a leer un tratado sobre “la cuestión moral si el chocolate quebranta el ayuno eclesiástico”, obra publicada en 1636 por el jurista e historiador Antonio de León Pinelo, cronista mayor de Indias. En la novela se reproducen por otra parte documentos inéditos, transcritos por mí mismo, como los papeles del pleito, la carta dirigida por el virrey Per Afán de Ribera a Felipe II en su lecho de muerte, o la carta a Felipe IV de Beatriz de Moura, duquesa viuda de Alcalá. La consulta de las relaciones impresas de sucesos, el periodismo de época, se ha revelado especialmente fructífera.
los documentos son como los andamios, para construir un edificio, aunque deben ser retirados para contemplar el resultado
Pero, a mi juicio, los documentos son como los andamios, que sirven para construir un edificio, aunque luego deban ser retirados para contemplar mejor el resultado.
¿Cuáles fueron los entresijos de la escritura de este libro? Me refiero a la elección de estilo, que ha sido descrito por el jurado como “histórico-literario”, con “un aire de crónica novelada”.
“Leonor y los virreyes” es una novela histórica, que juega en parte con hechos y personajes reales, no una novela ambientada históricamente (ficción histórica), que utiliza una época pretérita como mero escenario o paisaje de fondo para tramas y personajes ficticios. Pero, al mismo tiempo, se distancia de la historia novelada, en la medida en que junto a hechos y personajes reales, incluye hechos y personajes ficticios.
Novela histórica, sí, aunque escrita con una mirada actual. Como escribía Benedetto Croce, toda historia es historia contemporánea. Pero hay que evitar el presentismo, la proyección hacia el pasado de los principios morales, éticos y estéticos actuales. En la novela se narran, por ejemplo, dos autos de fe, convertidos en la época en espectáculos multitudinarios, como una corrida de toros, un partido de fútbol o un concierto de rock. Y seguía existiendo la esclavitud: en la novela comparece Altagracia, una esclava natural de Guinea, vendida en pública almoneda en las gradas de la catedral de Sevilla.
¿Cuál es a su juicio el gran mérito de “Leonor y los virreyes” y por qué debemos leerla?
Como he dicho antes, “Leonor y los virreyes” es una novela histórica, pero escrita con mirada actual. He procurado que las pasiones, dilemas y conflictos de los personajes trasciendan las circunstancias de tiempo y lugar para devenir universales: el orgullo familiar, la ambición política, la renuncia al poder, la búsqueda de libertad, el deseo de construir una identidad propia. La novela es también un homenaje a los olvidados y marginados de la Historia, y en especial, a las mujeres que sufrieron y sufren la violencia sexual a manos de hombres poderosos. Por último, “Leonor y los virreyes” es mi particular homenaje al Siglo de Oro, que tanto amo. Pero, aunque sin duda exageraba, hay algo de verdad en aquellas palabras que escribió Eduardo Haro Tecglen:
“¡Maldito Siglo de Oro! Dejó una poesía admirable y un pensamiento malsano. La poesía se olvidó, y la barbarie permanece”.
es un homenaje a los olvidados y marginados de la Historia, y en especial, a las mujeres que sufrieron y sufren la violencia sexual







