Destacado periodista de la Transición española. Licenciado en Historia y formado en la entonces denominada Escuela de Periodismo. Ejerció, además de en nuestra tierra, en Madrid y Roma, en medios como “Patria”, “Pyresa”, “Pueblo”, TVE, la agencia EFE e “Ideal”. Fue el director de periódico más joven de España y el que estuvo más tiempo al frente de un mismo diario (31 años) en la historia del periodismo español. Elegido Defensor del Ciudadano por el consistorio granadino con la unanimidad de todos los partidos políticos. Fue director de “Garnata” (1.ª época). En el 7.º aniversario de su fallecimiento, un 18 de febrero de 2019, recordamos su figura con esta entrevista realizada por IH (Inteligencia Humana).
Don Melchor, podemos decir que es usted un granadino de pura cepa, más que la Tarasca o la Toma.
Que juzguen los lectores: nací un 28 de noviembre de 1942 en la calle Reyes Católicos, esquina a la del Príncipe, en el edificio de la joyería La Purísima. Desde el cuarto piso tuve ocasión de contemplar desde pequeño las ceremonias civiles y religiosas de la ciudad. Todas. Porque por su situación en la plaza del Carmen, sede de la casa consistorial, no había ninguna celebración importante que no comenzara, continuara o terminara allí. Recuerdo todo lo importante ocurrido en aquella plaza desde mediados de los cuarenta hasta mediados de los sesenta: las fiestas de la Toma, las procesiones de la Semana Santa, las solemnidades del Corpus con gigantes, cabezudos, Tarasca y las mil y una corporaciones granadinas de entonces. (1)
las fiestas de la Toma, las procesiones de la Semana Santa, las solemnidades del Corpus con gigantes, cabezudos, Tarasca…
Precisamente en esa casa tuvo ocasión de observar la visita de Franco a Granada y asistir a un lapsus histórico que podríamos calificar de humorístico.
Desde ese cuarto piso divisé lo que yo creía que eran disturbios y que no eran sino forcejeos de la policía armada con las gentes que pugnaban por coger un buen sitio para ver a Franco de visita en la ciudad. La multitud llenaba por completo la plaza del Carmen, aplaudía a rabiar al caudillo, que se encontraba en el Ayuntamiento. En un momento determinado se abrió el balcón principal. Allí estaba el generalísimo. Aquello fue el delirio. Gritos de “Franco, Franco, Franco”, una ovación prolongada. Por fin se hizo el silencio. Franco avanza hacia los micrófonos para dirigirse al pueblo de Granada. La expectación es máxima: “Malagueños”. Un lapsus lo tiene cualquiera. El silencio fue sobrecogedor. (2)
Franco avanza hacia los micrófonos para dirigirse al pueblo de Granada. La expectación es máxima: “Malagueños”
Quién le iba a decir entonces que un día sería el director de periódico más joven de España. ¿Cómo vivió aquellos años de la Transición?
A los veintisiete años fui jefe de la redacción de la Agencia EFE en Roma y allí vi las manifestaciones obreras y unas expresiones de libertad que aquí no teníamos. Me di cuenta de que la democracia era el menos malo de los sistemas políticos, que lo que había en Italia, con sus imperfecciones y defectos, era superior éticamente a lo que había en España. Volví a Granada con veintinueve, acaba de suceder la huelga de la construcción con tres muertos que conmocionó a la ciudad. Una mayoría de la sociedad continuaba instalada en el régimen y desconfiaba de cualquier evolución, otra parte, sin embargo, quería evolucionar. Parecía que las instituciones iban a hacer pervivir el franquismo después de Franco.
Mi ilusión era apoyar a las fuerzas sociales de Granada y España que quisieran llevar a cabo un cambio sin violencia y con el menor coste social posible. (3)
Su papel fue reconocido el 28 de febrero de 1998 en el Palacio de San Telmo de la capital hispalense, cuando se le concedió la medalla de Andalucía. ¿Qué valoración haría del galardón a día de hoy?
Más que un homenaje de la Junta a mi persona, siempre lo consideré un homenaje a todos los periodistas por su contribución a la Transición política y por eso lo hice extensivo a ellos y, en especial, a la Asociación de la Prensa de Granada. Como dije literalmente entonces, fue “un reconocimiento a los veintisiete años que llevaba trabajando en ‘esta parte de Andalucía’ por el desarrollo económico, social y cultural de nuestros paisanos”. (4)
Añadiré una anécdota, otro galardonado aquel día fue el expresidente del gobierno Felipe González. Resulta curioso ahora, transcurridos casi treinta años, que en su discurso se refiriera a mí con las siguientes palabras: “Melchor Saiz-Pardo se ha comprometido con un ‘Ideal’, el de Granada”. (5) Podemos hacer muchas lecturas, porque con este juego de palabras con la cabecera del periódico del que yo era director, acertaba con mi auténtico interés:
Granada, porque a mí lo que siempre me apasionó –además de los libros y la historia en general, y de los etruscos en particular–, fue nuestra tierra.
A veces, y más últimamente, los periodistas corren el riesgo de creerse en posesión de la verdad. ¿A usted le pasó alguna vez?
Nunca he estado, desgraciadamente, en posesión de la verdad. Lo mío ha sido más bien pasíon por el conocimiento, por la búsqueda inagotable del porqué de las cosas. Certezas he tenido pocas, pero algunas sí y muy firmes: siempre creí en una Granada culta, desarrollada económica y socialmente, que pudiera ofrecer bienestar y felicidad a sus habitantes.
Somos un gran pueblo, moldeado por un arcoiris de culturas y con una gran herencia civilizadora a nuestras espaldas.
Nunca creí en el patrioterismo barato de la tierra chica, no me interesaron ni el “quejío” ni la crispación, siempre creí en el entendimiento, en el consenso alejado de la “vendetta” y del rencor, en apoyar a los líderes que trabajaran por la unidad de los granadinos, en alejarse de la lucha partidaria y el debate estéril, en arrimar el hombro para hacer realidad la Granada de nuestros sueños, lo que no excluye que llamara cuando correspondía al pan, pan, y al vino, vino. (6)
Dice que nunca estuvo interesado en el quejido vacío, pero algunas quejas de los granadinos con respecto a nuestra postergación en la comunidad autónoma le parecerían justas.
Granada y su honrosa, curiosa, interesantísima y dilatada historia no deben asustar a nadie a estas alturas, los granadinos y granadinas solo queremos ocupar en la comunidad autónoma y, por supuesto, en la comunidad nacional, el lugar que nos corresponde en igualdad de condiciones con otros territorios. Nos molestan, por injustos, los centralismos no justificados, el protagonismo exagerado de otras tierras hermanas que, si oyes a sus dirigentes, parece que proceden, directamente, de la pata derecha del caballo del Cid Campeador.
Los granadinos solo aspiramos, y no es poco, a conservar nuestras señas de identidad, que no son en absoluto excluyentes. Lo mismo que no nos gusta la Europa de dos velocidades para que haya países ricos, privilegiados, y países pobretones, de segunda, tampoco nos gusta una comunidad autónoma a dos velocidades, unos territorios que lideran todo lo liderable y otros, que están a verlas venir. (7)
los granadinos y granadinas solo queremos ocupar en la comunidad autónoma y, por supuesto, en la comunidad nacional, el lugar que nos corresponde en igualdad de condiciones con otros territorios. Nos molestan, por injustos, los centralismos no justificados, el protagonismo exagerado de otras tierras hermanas
tampoco nos gusta una comunidad autónoma a dos velocidades, unos territorios que lideran todo lo liderable y otros, que están a verlas venir
En ese sentido, ¿cree que la celebración en 2013 del Milenio del Reino de Granada estuvo a la altura de las circunstancias? Entonces se nos prometieron millones de euros que, como siempre, nunca llegaron. Aquello pasó sin pena ni gloria.
1013 es una fecha que se justificaba más que por el propio acontecimiento en sí, por las iniciativas, ilusiones y esperanzas que se debían haber despertado en la ciudadanía granadina, que se sabe heredera de un gran patrimonio histórico, artístico y cultural. Ponerlo en valor, promocionarlo dentro y fuera de Granada, fomentar su conocimiento por todos los conciudadanos y aumentar por ello la estima de nuestro pueblo debían haber sido objetivos fundamentales. Había que haber conseguido el mayor bien posible para los granadinos y granadinas. (8)
1013 es una fecha que se justificaba más que por el propio acontecimiento en sí, por las iniciativas, ilusiones y esperanzas que se debían haber despertado en la ciudadanía granadina,
En el año 2002 se le concedió por aprobación unánime de todos los grupos políticos la Medalla de Oro de Granada. Usted fue un enamorado de las tradiciones y costumbres de esta tierra, ¿cuáles le parecían más curiosas?
Siempre estuve orgulloso de esta comunidad tres veces milenaria que es la ciudad de Granada –aunque algunos dicen que por lo menos tiene siete mil años de antigüedad–.
Me parecía entrañable, entre otras celebraciones, que esta ciudad subiera al monte el primer domingo de febrero a la tradicional romería para honrar a nuestro patrón principal y tras la misa solemne visitar las santas cuevas donde, según la piadosa tradición, fueron sacrificados san Cecilio y demás compañeros mártires.
En estas mismas cuevas existen dos piedras inquietantes: una, la de casarse, la otra, la de descasarse (sin papeles, por la vía rápida y económica). Que cada cual acaricie, si quiere, la piedra que mejor cuadre a sus inquietudes íntimas y personales e intransferibles.
siempre estuve orgulloso de esta comunidad tres veces milenaria que es la ciudad de Granada –aunque algunos dicen que por lo menos tiene siete mil años de antigüedad
También me pareció curiosa la preocupación tradicional y popular de querer casar a las granadinas a toda costa: el dos de enero, día de la Toma, la campana de la Vela, en la torre mayor de la Alhambra, es tocada sin descanso por las granadinas que no quieren quedarse solas como “Doña Rosita la soltera”, la preciosa recreación de Federico García Lorca. Por suerte, ahora nuestras mujeres y hombres “singles” no tienen necesidad de que nadie venga a desposarlos. (9)
¿Qué opinión le merecieron las personas que entonces, y aún hoy, querían acabar con algunas de las más arraigadas o sustituirlas por otras nuevas?
Existen deseos, corrientes de opinión que quieren incorporar al ciclo de nuestras celebraciones y conmemoraciones tradicionales otros temas, alegres unos, dolorosísimos otros. Está claro que la gente joven o las generaciones de ciudadanos que fueron víctimas de acciones violentas y que, a veces, tuvieron que guardar un obligado silencio, tienen todo el derecho del mundo a la hora de pedir dignidad y reparación para los suyos o reivindicar la memoria de personajes, episodios o períodos determinados de la historia de España.
Pero estas legítimas aspiraciones y deseos no son, no deben ser, incompatibles con la celebración pacífica y respetuosa de las efemérides que enlazan con las tradiciones granadinas más arraigadas en el tiempo. (10)

¿Cómo debería ser Granada?
Todos los que queremos a Granada debemos llevarla “plus ultra” (como el lema del emperador Carlos V), “más allá” en el tiempo y en el espacio, movidos por el deseo compartido de que esta tierra sea cada vez más un territorio capaz de dar cobijo, empleo y calidad de vida a sus hijos e hijas y a todos aquellos que han escogido esta ciudad como su lugar de residencia y de trabajo. La nuestra debe llegar a ser la ciudad de nuestros sueños: culta, tolerante, abierta al mundo, creadora e imaginativa, hogar de científicos, de empresarios y de grandes artistas y literatos, meca de todos los turistas y deseo oculto de los viajeros románticos. (11)
culta, tolerante, abierta al mundo, creadora e imaginativa, hogar de científicos, de empresarios y de grandes artistas y literatos, meca de todos los turistas
(1) Lo dijo don Melchor en su “Prólogo” al libro “Nuevas siluetas granadinas”, de César Girón y M.ª Dolores Fernández Fígares, Granada, Comares, 1999.
(2) En el mismo sitio.
(3) Así lo manifestó en una entrevista en “Granada Hoy”, 12 de diciembre de 2004.
(4) Quedaron recogidas las palabras de don Melchor en “Ideal”, 24 de febrero de 1998, pág.17.
(5) En “Ideal”, 1 de marzo de 1998.
(6) Lo dijo don Melchor en “Nuestra Garnata”, su editorial del núm. 1 de GARNATA (1.ª época), mayo 2010.
(7) Expresado por Saiz-Pardo en “Renovarse o morir”, su editorial del núm. 20 de GARNATA (1.ª época), julio-agosto 2012.
(8) Quedó recogida su ilusión, nunca cumplida, por la efeméride en “El Milenio, como Ítaca”, su editorial del núm. 7 de GARNATA (1.ª época), septiembre 2010.
(9) Así lo manifestó don Melchor en “Manzanas de oro”, el editorial del núm. 15 febrero 2011.
(10) En “Nuestras tradiciones”, el editorial de don Melchor en el núm. 2 de GARNATA (1.ª época), junio 2010.
(11) Lo dijo don Melchor en “Los líderes de nuestra Granada”, su editorial del núm. 18 de GARNATA (1.ª época), mayo 2011.






