EN EL AÑO 2024 SE CONMEMORAN LOS TRESCIENTOS AÑOS DEL FALLECIMIENTO DE JOSÉ DE MORA Y LÓPEZ (1642-1724), UNO DE LOS ESCULTORES MÁS DESTACADOS DEL BARROCO ESPAÑOL Y UNA FIGURA ESENCIAL EN LA TRADICIÓN ESCULTÓRICA DE GRANADA.
Discípulo de su padre, el también escultor Bernardo de Mora, y del insigne Alonso Cano, Mora heredó y perfeccionó el estilo naturalista que marcó el arte religioso de su época. A través de su obra, logró capturar una espiritualidad profundamente conmovedora, conjugando técnica y sensibilidad para crear imágenes que aún hoy despiertan devoción.
Cristo del Silencio
Entre sus creaciones más emblemáticas destaca el Cristo de las Ánimas, conocido popularmente como el Cristo del Silencio, una escultura que encarna la maestría de José de Mora en la representación de la pasión y el sacrificio, que se encuentra en la capilla lateral de la parroquia de San José, en el Albaicín de Granada. Esta talla, originalmente concebida como «Cristo de la Sangre», es una obra que trasciende lo meramente artístico, convirtiéndose en un icono de la Semana Santa granadina y en un referente de la escultura barroca.
el Cristo del Silencio, una escultura que encarna la maestría de José de Mora en la representación de la pasión y el sacrificio
El Cristo del Silencio es una representación de Cristo crucificado, caracterizada por su profundo realismo y un dramatismo sereno. Mora logró una anatomía exquisita, donde los detalles de los músculos tensos y las heridas sangrantes son tratados con una delicadeza que no busca el efectismo, sino la conmoción espiritual. La expresión del rostro, con los ojos entreabiertos y una leve inclinación de la cabeza, transmite un mensaje de resignación y amor divino. La obra refleja una madurez artística que combina el clasicismo aprendido de Cano con un toque personal que realza la humanidad de la figura sagrada.
La talla está realizada en madera policromada, una de las especialidades de Mora, quien destacó por su maestría en el uso del estofado y los colores suaves para aportar un realismo casi táctil a sus esculturas. El Cristo del Silencio fue concebido originalmente para acompañar cultos funerarios, lo que explica su nombre original, pero con el tiempo se integró en la Hermandad del Silencio, consolidándose como una pieza central de la Semana Santa de Granada.
Otras Obras Destacadas
Además del Cristo del Silencio, José de Mora dejó un legado artístico que incluye numerosas tallas marianas y cristíferas que enriquecen el patrimonio religioso de Granada y otras ciudades. Entre sus obras más notables se encuentran:
Nuestra Señora de las Angustias: Una representación de la Virgen con el Cristo yacente en sus brazos, que captura un momento de dolor y contemplación con una intensidad emocional única.
José de Mora dejó un legado artístico que incluye numerosas tallas marianas y cristíferas
San José con el Niño: Una talla que destaca por la ternura en la interacción entre el santo y el niño Jesús, mostrando un lado más humano y accesible de las figuras religiosas.

Ecce Homo: Esta imagen de Cristo coronado de espinas y vestido con un manto púrpura representa el momento de su presentación al pueblo. Es una de las más logradas en cuanto a expresividad y dolor contenido. Una talla soberbia por su confección magistral, el Señor de la Humildad procesiona todos los domingos de Ramos, como titular de la Hermandad de la Virgen de las Maravillas, con la advocación de Jesús de la Sentencia.
el Señor de la Humildad procesiona todos los domingos de Ramos, como titular de la Hermandad de la Virgen de las Maravillas
Inmaculada Concepción: José de Mora plasmó en esta talla la pureza y el recogimiento propios de la advocación mariana, con un equilibrio perfecto entre la idealización y el realismo.
Su Legado
La obra de José de Mora representa una cima del arte barroco en España, donde la belleza formal se pone al servicio de una devoción intensa y una profunda espiritualidad. Su capacidad para conjugar técnica, emoción y simbolismo ha convertido sus esculturas en referentes de la imaginería religiosa.
Con la conmemoración de los trescientos años de su muerte, Granada tiene la oportunidad de reivindicar y difundir el legado de este maestro del Barroco, cuyas obras siguen siendo un testimonio vivo de la riqueza cultural y espiritual de su tiempo. Entre procesiones, exposiciones y estudios académicos, el nombre de José de Mora sigue resonando como un emblema del arte y la fe.





