CON SU INAUGURACIÓN POR LA ALCALDESA DE LA CIUDAD, LA CAPITAL RECUPERA CON DIGNIDAD UN ESPACIO ABANDONADO DURANTE DEMASIADO TIEMPO Y QUE AHORA EXIGE ORDENAR SUS USOS.
La remodelación de la avenida de Cervantes era una de esas actuaciones largamente esperadas por los vecinos y usuarios habituales de una de las principales arterias de la ciudad. Tras meses de obras y no pocas polémicas, el resultado final permite afirmar que Granada ha recuperado uno de sus bulevares más característicos sin perder la esencia que lo ha distinguido durante décadas.
Conviene recordarlo porque durante demasiado tiempo el debate estuvo contaminado por una notable dosis de desinformación interesada. Algunos actores políticos y determinados sectores quisieron convertir la actuación en un nuevo frente de confrontación municipal, alimentando la idea de que la avenida perdería su fisonomía tradicional o que se produciría una tala masiva de árboles. Nada de eso ha ocurrido.
Lo verdaderamente importante, desde el punto de vista urbanístico y paisajístico, se ha preservado. La avenida mantiene su configuración como bulevar y el arbolado, salvo aquellos ejemplares cuyo estado hacía inevitable su sustitución, ha sido respetado. La imagen general sigue siendo reconocible para los granadinos y el entorno ha ganado en accesibilidad y en calidad de los pavimentos.
lo verdaderamente importante, desde el punto de vista urbanístico y paisajístico, se ha preservado
Ello no significa que la actuación esté exenta de aspectos discutibles. Algunas decisiones relativas al mobiliario urbano o a las nuevas luminarias quizá habrían merecido un mayor esfuerzo para armonizar con el carácter clásico de la avenida. Del mismo modo, la delimitación de ciertos espacios acotados y algunos elementos de separación generan dudas y ofrecen una imagen menos integrada de la deseable.
Son, en cualquier caso, cuestiones más relacionadas con el uso y la funcionalidad de los nuevos espacios que con la estética general de una actuación cuyo balance global puede calificarse como satisfactorio.
Precisamente por ello, una vez concluida la obra, se abre una segunda fase igual de importante: la gestión de los usos. Resulta imprescindible que el Ayuntamiento apruebe un plan específico de limitación y ordenación de la ocupación de la vía pública que permita compatibilizar la actividad económica, las terrazas y los distintos aprovechamientos con el disfrute ciudadano y con la conservación del carácter residencial y paisajístico de la avenida.
concluida la obra, se abre una segunda fase igual de importante: la gestión de los usos
Porque de poco serviría haber recuperado uno de los paseos más emblemáticos de Granada si posteriormente la ausencia de criterios claros terminara degradando los espacios recién acondicionados.
Quizá pueda reprocharse a la actuación haber llegado demasiado tarde. La necesidad de intervenir en la avenida era evidente desde hacía años y los trabajos se han prolongado más de lo que muchos vecinos hubieran deseado. Pero, con sus luces y sus sombras, la ciudad dispone hoy de una avenida de Cervantes renovada que conserva su personalidad y que, más allá de las controversias coyunturales, constituye una mejora respecto a una situación que reclamaba una solución desde hacía demasiado tiempo.
Superada la batalla política, corresponde ahora cuidar lo conseguido y dotarlo de unas normas de uso que garanticen que esta recuperación urbana responda, por encima de cualquier otra consideración, al interés general de Granada y de sus vecinos.








