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Opinión Política

FALTA TU TUIT, MINISTRO

Falta tu tuit, ministro. El de tu propia dimisión.

César Girón
Oscar Puente dimision

ÓSCAR PUENTE, TAN CONTUNDENTE AL EXIGIR DIMISIONES AJENAS, GUARDA AHORA OTRO TONO ANTE LA TRAGEDIA FERROVIARIA. LA RESPONSABILIDAD POLÍTICA, COMO CRITERIO MORAL, NO PUEDE DEPENDER DE QUIEN GOBIERNA

Hay silencios que no se esperan, aunque fueran previsibles debiendo no guardarlo. Y el de Óscar Puente, después de la tragedia ferroviaria de Urda, en Toledo, contrasta demasiado con la vehemencia con la que el ministro ha utilizado las redes sociales para señalar culpables, exigir explicaciones y reclamar dimisiones ajenas. Falta tu tuit, ministro. El de tu propia dimisión.

Cuando la dana devastó Valencia, Puente no se distinguió precisamente por la prudencia al exigir responsabilidades políticas. Las reclamaciones de dimisiones formaron parte de un discurso que no concedía a sus adversarios la tregua que ahora parece reclamar para sí mismo. Entonces, la responsabilidad política era urgente. Ahora, cuando las preguntas apuntan a su propio ministerio, toca esperar, investigar y descartar la dimisión.

La hemeroteca no absuelve las contradicciones: las documenta.

¿Con qué autoridad se exige a los demás lo que uno se niega a asumir? ¿Desde cuándo la responsabilidad política depende de quién ocupa el Gobierno? La hemeroteca no absuelve las contradicciones: las documenta.

Nadie debe anticipar las conclusiones de la investigación ni atribuir causas que todavía no se hayan acreditado. Menos aún filtrar grabaciones tratando de buscar un chivo expiatorio. Confundir la responsabilidad penal con la política es una maniobra demasiado cómoda. Para que un ministro responda políticamente no es imprescindible que un juez declare su culpabilidad. Basta con que su gestión, la supervisión de su departamento o su capacidad para garantizar un servicio esencial hayan quedado seriamente cuestionadas.

Y, después de Adamuz, del que aún las víctimas no han obtenido ni el consuelo de un reconocimiento de este incalificable… (iba a decir macarra, pero no lo digo) y de las sucesivas incidencias y tragedias que han golpeado al sistema ferroviario, no basta con comparecer tarde (cuando desde pocos minutos después de conocer lo sucedido seguía en lo único a que se dedica: enviar tuits insultantes y supremacistas), ofrecer explicaciones y anunciar investigaciones. Hay que rendir cuentas. Y no esconderse de modo miserable tratando de inculpar a un trabajador que hacía su trabajo y no perdía el tiempo enviando tuits. La seguridad de los ciudadanos no puede quedar subordinada a la defensa del cargo ni la exigencia de responsabilidades convertirse en un privilegio reservado a los adversarios.

Puente ha hecho de la confrontación pública una marca personal. Ha tenido respuestas para casi todos y reproches para muchos. Ahora debe responder a una pregunta elemental: ¿aplica a su propia gestión el mismo rasero que aplicó a los demás? Si no lo hace, su discurso sobre la responsabilidad queda reducido a una herramienta partidista de valor táctico solo para librarse él y sus secuaces de cualquier atisbo de responsabilidad, pero que muestra su auténtica naturaleza: implacable con el adversario, indulgente con uno mismo.

la solemnidad no puede convertirse en silencio impuesto; la prudencia no puede ser una coartada; y el cargo no puede funcionar como un escudo

No se trata de utilizar a las víctimas como munición política. Se trata de respetarlas lo suficiente como para exigir que una tragedia de esta magnitud tenga consecuencias políticas, además de las investigaciones y responsabilidades jurídicas que correspondan. La solemnidad no puede convertirse en silencio impuesto; la prudencia no puede ser una coartada; y el cargo no puede funcionar como un escudo.

Óscar Puente debe dimitir, aunque es un precio muy bajo en el contexto que todo ha sucedido. Y no porque una investigación haya establecido ya su responsabilidad penal, sino porque la responsabilidad política exige algo más que permanecer en el puesto mientras se reclama paciencia a los ciudadanos. Si considera que su continuidad está justificada, que explique por qué. Pero no puede ser él quien imponga a los demás una exigencia de ejemplaridad de la que se excluye cuando le alcanza. Y tras él, entiendo, que deben dimitir en vertical, hacia arriba y hacia abajo, el presidente Sánchez y el equipo del ministerio. Porque ciento y pico muertos son muchos, son inasumibles desde toda óptica, incluida la de la decencia humana, sino se tiene la política, que queda claro que es inexistente en esta mesnada de, como poco, incompetentes.

falta el tuit de la dimisión. Y falta, sobre todo, que la responsabilidad política deje de ser una obligación para los demás y una excepción para ti

Ministro, falta tu tuit. No el de la réplica ingeniosa, ni el de la descalificación, ni el de la explicación que desplaza el foco hacia otro responsable. Falta el que demuestre que tus exigencias no eran simple munición contra tus adversarios.

Falta el tuit de la dimisión. Y falta, sobre todo, que la responsabilidad política deje de ser una obligación para los demás y una excepción para ti.

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