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Regionalismo

LA IDENTIDAD FESTIVA BAJO ASEDIO (III)

Granada enfrenta la desnaturalización de sus fiestas tradicionales como el Corpus Christi y La Toma,…

Redacción HG
Foto 2 Granada fiestas

NUESTRAS TRADICIONES Y FIESTAS, INCLUIDA LA HISTÓRICA FIESTA DEL CORPUS CHRISTI SUFRE UN PROCESO DE DESNATURALIZACIÓN AL DILUIRSE EN MODELOS IMPORTADOS Y AJENOS A NUESTRA IDENTIDAD. ES URGENTE RECUPERAR LA AUTENTICIDAD Y LA RIQUEZA FOLCLÓRICA PROPIA FRENTE A LA IMPOSICIÓN CULTURAL Y FESTIVA ACTUAL.

Si en la primera entrega reivindicábamos nuestra autonomía frente a las tutelas económicas, hoy debemos mirar hacia adentro. Nuestra identidad cultural y festiva, aquella que nos define y nos arraiga, sufre un proceso de desnaturalización constante. El caso del Corpus Christi es el ejemplo más doloroso de cómo Granada se deja invadir por modelos ajenos. Pero no se nos olvidan otras fiestas como La Toma o la Semana Santa que ha sido estandarizada perdiendo sus elementos más significados e identificativos.

Un Corpus sin Corpus

Pareciera que en Granada no hay fiesta mayor. Cada año, nuestra celebración más histórica, con cinco siglos de arraigo, languidece en el centro de la ciudad mientras la vida festiva se traslada, por inercia y gestión, a un ferial de barrio que poco tiene que ver con nuestra idiosincrasia. Hemos permitido que un modelo festivo impuesto hace cuatro décadas —que importa sevillanas, casetas y faralaes— convierta nuestra esencia en una réplica de la feria de abril.

¿Dónde quedan nuestras zambras del Sacromonte, nuestro baile de la Reja o los fandangos de la Alpujarra? Parece que, para el consistorio, la riqueza folclórica granadina fuera un estorbo frente a la comodidad de importar un estilo «andaluz» estandarizado. Resulta irónico que, mientras otras ciudades defienden a capa y espada sus jotas o sardanas, nosotros hayamos dejado que nuestra «Reja» se convierta en un estribillo que casi nadie recuerda.

parece que, para el consistorio, la riqueza folclórica granadina fuera un estorbo frente a la comodidad de importar un estilo «andaluz» estandarizado

¿Y La Toma?: un agravio intolerable

A este desprecio por nuestra singularidad festiva se suma un agravante aún mayor: el sistemático ataque institucional que sufre la granadinísima Fiesta de la Toma. Desde hace años, Granada Histórica y diversas entidades reclaman su protección oficial como Bien de Interés Cultural (BIC) y su reconocimiento como Patrimonio Inmaterial Español y Mundial.

Sin embargo, estas peticiones han sido ignoradas de forma reiterada por las autoridades políticas, especialmente desde sectores de la autodenominada izquierda progresista, escudándose en argumentos baladíes e ideológicos totalmente impropios.

vetar o ningunear la Toma no es más que una alarmante negación de nuestra propia historia, de nuestras tradiciones más arraigadas y del significado universal que Granada posee

Esta actitud supone una flagrante tergiversación y un intento de acallamiento cultural frente a una conmemoración histórica con 534 años de celebración ininterrumpida y un ceremonial consolidado desde 1517.

Vetar o ningunear la Toma no es más que una alarmante negación de nuestra propia historia, de nuestras tradiciones más arraigadas y del significado universal que Granada posee en el relato de España y del mundo.

La memoria frente a la imposición

La identidad no es un capricho del pasado, sino el motor del futuro. Cuando sacrificamos nuestras tradiciones más auténticas para adoptar formatos que no nos pertenecen, no estamos modernizando la fiesta; la estamos vaciando. La pérdida de las arquitecturas efímeras en el centro, la falta de iluminación en los días grandes y la desaparición de la expresión popular en las calles no son hechos aislados, sino síntomas de una falta de confianza en lo nuestro.

Recuperar el Corpus para Granada no es un ejercicio de nostalgia; es una cuestión de dignidad cultural. No necesitamos tutelas festivas que nos digan cómo celebrar nuestra propia historia. Si el Ayuntamiento no apuesta por el estilo propio, por esa Granada que atesora fandangos, Alboreá y Cachucha, estaremos condenando nuestra fiesta grande a la desaparición.

recuperar el Corpus para Granada no es un ejercicio de nostalgia; es una cuestión de dignidad cultural

Un llamamiento a la autenticidad

Este verano, mientras paseamos por nuestras calles, debemos preguntarnos: ¿queremos una Granada que sea un reflejo desdibujado de otras provincias o una ciudad orgullosa de su personalidad única? La respuesta es sencilla, pero requiere valentía política y ciudadana.

¿queremos una Granada que sea un reflejo desdibujado de otras provincias o una ciudad orgullosa de su personalidad única?

Granada no necesita que nadie nos enseñe a festejar. Nuestra riqueza es inmensa y no merece el olvido. La serie «Granada, luz propia» continuará explorando cómo otros pilares de nuestra cultura deben ser protegidos. Es hora de recuperar el protagonismo de lo auténtico y de no permitir que lo nuestro se diluya en la imitación.

Porque un pueblo que conoce y honra la historia de su reino jamás acepta ser relegado a una comparsa.

es hora de recuperar el protagonismo de lo auténtico y de no permitir que lo nuestro se diluya en la imitación

porque un pueblo que conoce y honra la historia de su reino jamás acepta ser relegado a una comparsa

(Continuará)

Leer artículos de la serie Granada, luz propia

GRANADA NO NECESITA TUTELAS (I)

EL PESO DE UN REINO CON HISTORIA PROPIA (II)

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