EN PRIMERA PERSONA: ANTONIO JESÚS CASTILLO

Málaga está mejor gestionada que Granada y su área metropolitana. Es una ciudad muchísimo más próspera que la Granada decaída que tenemos desde que estamos en democracia”

Ana Morilla

HG

La Gran Granada (LGG) es una plataforma sin ánimo de lucro, apartidista, formada por ciudadanos anónimos, trabajadores, sin interés ninguno salvo el de una Granada más amable y el de dejar un futuro mejor a las próximas generaciones. Recientemente ha sido premiada por la Universidad de Granada en reconocimiento a su labor.

LGG propone la fusión de los municipios del área metropolitana a nuestra capital. Su lema es:

Una Granada grande. Una gran ciudad por sentido común, para ser más fuertes”.

Esa fusión traerá más ingresos por parte de las administraciones (se trataría pues de un gran municipio con numerosa población), menos gastos y mejores servicios públicos.

El peso político que tendría Granada nacional e internacionalmente, de seguir hoy este modelo de fusión que ya iniciaron Madrid y Barcelona a finales del XIX y principios del XX, sería mayor: nos convertiríamos en el tercer municipio de España por extensión y en la séptima ciudad de España por habitantes, solo por detrás de Málaga.

La Unión Europea pidió a raíz de la crisis de 2007 administraciones sostenibles, eficientes y que controlaran el gasto público, especialmente las municipales; sin embargo quedó a voluntad de las corporaciones el fusionarse. Frente a nuestros vecinos de Alemania, Francia, Gran Bretaña o Italia, entre otros, que han fusionando numerosos municipios por decreto –y que con ello están ahorrando millones de euros que pueden gastar en proyectos de futuro en vez de en gastos políticos–, España solo ha fusionado 4 municipios.

Fusiones Metropolitanas en Europa

Para alcanzar la media europea, nuestro país tendría que reducir el 73% de sus municipios. Llegados a este punto debemos aclarar que España cuenta ahora con más de ¡8000 municipios y más de 67 mil concejales! Somos el único país de Europa con 4 administraciones paralelas (local, provincial, autonómica y central).

El gasto es insostenible y más en Granada, que se está despoblando en beneficio del área conurbana y no solo no fusiona municipios, sino que es la provincia que más ha segregado de toda España, con 7 nuevos municipios desde 1980 para acá.

La idea sería que Granada y su área metropolitana llegaran a tener un solo alcalde y 30 concejales, en lugar de 44 alcaldes y 602 concejales, como hay actualmente para un total de 558 mil ciudadanos.

El coste económico de todos esos políticos cada cuatro años es de 40 millones de euros. Es viable esa reducción, teniendo en cuenta que Málaga actualmente tiene 1 alcalde y 30 concejales para 577 mil habitantes y les va bastante mejor que a nosotros los granadinos.

No se trata tan solo de eliminar el clientelismo político y la duplicidad de competencias, ni tan siquiera de reordenar servicios de policía, bomberos, basura, limpieza, mantenimiento, alumbrado, transporte y comunicaciones –actualmente deficitarios y que proporciona Granada capital a algunos pueblos metropolitanos porque no tienen capacidad para hacer frente a esos servicios–, o de aliviar la burocracia o de mejorar el control del gasto, como de que todos esos municipios y Granada reciban más dinero por habitante (hasta un 36% más), a cargo de los presupuestos de las administraciones públicas.

En cualquier caso, todo ello repercutiría al final en nuestros bolsillos, en menos impuestos para los ciudadanos. El objetivo es el progreso, ser competitivos frente a otras provincias como Málaga para captación de empresas y talento, para tener más oportunidades, lo que redundaría en un mayor nivel de renta para los ciudadanos de la capital y de su área metropolitana.

De todo ello y más hablamos con Antonio Jesús Castillo García, presidente y portavoz de LGG.

¿El principal problema para la fusión del Área Metropolitana de Granada a su capital, tal y como proponéis desde LGG, crees que son los intereses clientelares de los partidos políticos?

El interés clientelar de los partidos políticos mayoritarios, principalmente del Partido Popular y del Partido Socialista, es una de las razones por las que ni España ni Granada abordan el tema de la “fusión”, porque es una manera de tener “mucha gente” en muchos municipios, que al fin y al cabo, directa o indirectamente, viven de salarios públicos o de algún tipo de prebendas.

De esta forma, no quieren renunciar a esa capacidad en cada pueblo de poder influir y ganar las siguientes elecciones. Hay muchos intereses.

La Gran Granada en Andalucía

Nos encontramos con responsables que se niegan a tener un solo plan de ordenación urbana para toda Granada y su área metropolitana, porque ellos, de esa manera, no controlarían un plan urbanístico. Pero claro, los ciudadanos que queremos una buena movilidad, nos encontramos con 44 planes generales de ordenación urbana.

También hay mucho cargo de confianza. Pondré un ejemplo fácil: Málaga, con casi los mismos habitantes que tiene Granada y su área metropolitana, la gestiona un solo alcalde y 30 concejales. Aquí en Granada tenemos 44 alcaldes y 602 concejales. Creo que Málaga está bastante mejor gestionada que Granada y su área metropolitana, y sobre todo es una ciudad muchísimo más próspera que la Granada decaída que tenemos desde que estamos en democracia.

Un amigo me decía que Granada lleva treinta años subiendo el mismo escalón y unos y otros nos proponen lo mismo para no hacer nada. Efectivamente, han antepuesto los políticos sus intereses particulares por encima de los intereses generales. Es algo que no se debería haber permitido ni en Granada ni en su área metropolitana.

¿Qué les dirías a quienes defienden la identidad y la diferencia de Granada y de cada uno de sus pueblos metropolitanos, para mantener la desunión frente al progreso que supondría una Gran Granada unida?

Es esa –la teoría de las diferencias e identidades individuales– una afirmación muy recurrente de los partidos políticos tradicionales. Así lo utilizaron en la campaña electoral diciendo que no tiene sentido fusionar Armilla con el Zaidín, porque la identidad de cada uno desaparecería.

Tampoco tendría sentido, siguiendo esa lógica de ellos, que formen parte de Granada el Zaidín y el Almanjayar o el Albaicín y la Chana. Creo que son estos barrios de Granada tan dignos como los pueblos, porque también tienen su cultura, su identidad y sus tradiciones.

A estos efectos, LGG mantendría todo igual: seguirían sus propias fiestas, tradiciones culturales y deportivas, solo queremos unirnos para ser más eficientes y sostenibles.

No queremos que Granada “absorba” a los pueblos, en este caso son los pueblos los que “absorben” a Granada porque tienen el doble de población que la propia Granada.

Lo que entendemos es que, por ejemplo, el nuevo pabellón de deportes que tenga Granada podría estar en Armilla, la nueva Biblioteca de Andalucía podría ponerse en Santa Fe, el nuevo parque medioambiental en la Zubia, la nueva Ciudad Tecnológica e Industrial en Alhendín, etc.

Granada se tiene que abrir y eso quiere decir que si la nueva Ciudad de la Justicia tiene que ir a otra área metropolitana, no importa, porque todo es ya Granada.

Quien considere que su pueblo va a desaparecer está equivocado, todo lo contrario. Queremos mejores servicios públicos, transporte, más cultura, deporte, eficiencia, racionalidad y eso nadie me lo puede “vender” como que queremos “absorber” los pueblos, porque es al revés.

¿Qué opinas de la anunciada oficina metropolitana, ese nuevo ente de coordinación, frente a la fusión municipal que propone LGG?

La nueva oficina metropolitana es el enésimo “chiringuito” que se pretende crear en la Administración para no resolver, al final, los problemas de la gente. España es el país con más niveles de descentralización: la administración central, la autonómica, la provincial, las locales, los consorcios y empresas públicas…

Lo que no puede ser es el esperpento de crear otro nuevo ente supramunicipal entre la Diputación y los Ayuntamientos para, como dijo el presidente de la Junta de Andalucía y el anterior alcalde de Granada, crear el delegado de Transporte metropolitano, el delegado de Cultura metropolitano, el delegado de Educación metropolitano, el delegado de Economía metropolitano… todo metropolitano, pero manteniendo las diputaciones y los ayuntamientos con las mismas estructuras. No tiene sentido, puesto que no va a resolver nada. Eso en un órgano de coordinación es imposible mientras que cada ayuntamiento mantenga intactas sus propias competencias. Está demostrado que es totalmente insuficiente.

La Gran Granada en España

Lo que hay que hacer en vez de crear es suprimir: en vez de 600 concejales, que tengamos 30 y 1 alcalde, creo que es más eficiente. Lo que tenemos que apoyar, entre otras cosas, es la cultura, pero no creando más entes de cultura, sino sumando el dinero de todos y los ahorros para incrementar el presupuesto de cultura.

¿Por qué Granada y su área metropolitana no superan los 6 millones de euros en cultura y Málaga con la misma población o similar tiene 90 millones en cultura? Porque son más eficientes, racionales y sostenibles. Y eso es lo que nosotros pretendemos con esta propuesta.

¿Qué hubiera pasado en Granada si hubiera seguido el modelo de fusión de Barcelona –que comenzó a finales del siglo XIX– y el de Madrid –en los años 40 y 50 del siglo XX–?

Si Granada hubiera seguido la línea de fusión de Madrid y Barcelona, Granada sería ahora una gran ciudad, próspera, con muchísimas más posibilidades de las que tenemos a día de hoy: ser la última provincia en renta per cápita, la capital con un 25% de paro juvenil, etc.

Los datos macroeconómicos son desoladores para Granada. Efectivamente, Granada en los años 80 tenía que haber seguido el ejemplo de fusiones, al igual que muchos barrios de Madrid o de Barcelona antes eran pueblos.

Es evidente que tendríamos una Granada con un solo plan de ordenación urbana, que es fundamental para estructurar la ciudad, con una sola empresa de transporte que hubiera llegado a todos los barrios –hoy el área metropolitana–. Hubiéramos tenido espacio suficiente para todas las infraestructuras que faltan en Granada. Mejor medioambiente, mejor movilidad, más cultura, deporte, bienestar y una ciudad mucho más amable, administrativamente solvente, con una sola legislación para todos, no que ahora cada pueblo tiene la suya. Ojalá se hubiera abordado.

Y una confesión, he hablado con los primeros alcaldes de la democracia en Granada y todos han reconocido que quisieron intentarlo, pero sus propios partidos no los dejaron en su día y se enfrentaron a estos por ello.

La Gran Granada frente a Málaga

Creo que estamos pagando nosotros ese clientelismo del que hablábamos antes y ese querer controlar cada pueblo, ser un reino de taifas para utilizar el poder en favor muchas veces de los responsables municipales, no teniendo en cuenta el bienestar general porque, efectivamente, la situación actual de Granada demuestra que nuestros responsables políticos en los últimos 30 años no han pensado en el interés general, porque el interés general de verdad es hacer lo que hizo Madrid o Barcelona. Esas ciudades no serían lo que son hoy si no se hubieran fusionado.

Ojalá hubieran tenido nuestros políticos el coraje suficiente para abordar esto. Ahora la situación es mucho más difícil, pero también mucho más necesaria.

¿Cómo ves tú el futuro de Granada y su área metropolitana si no se solucionan los problemas y carencias actuales, sin esa fusión de la Gran Granada?

Como ciudadano de Granada no quiero ni pensar que esta posibilidad se mantenga. Quiero ser optimista porque creo que los granadinos tenemos la obligación de serlo ante la situación catastrófica que tenemos ahora mismo. Simplemente les invitaría a que vieran nuestra página web donde está toda la información.

Para los que quieran saber más les diría que vieran el informe que presentamos. Es inconcebible que sigamos así. Tenemos la obligación de dejar a las futuras generaciones otra Granada.

Esta es totalmente irrespirable y no lo digo solo por el medioambiente, lo digo desde todas las posiciones. Es una ciudad que tiene la mayor contaminación de Europa, tanto acústica como medioambientalmente.

Es la ciudad de España donde el tráfico es más lento, porque se ha planificado sin tener en cuenta su área metropolitana.

Es una ciudad de las que menos invierte por habitante, por la situación económica catastrófica que tiene, porque Granada no puede tirar con todo: su enorme área metropolitana –300 mil habitantes que día a día utilizan los servicios de Granada sin aportar nada–, 3 millones de turistas, 50 mil estudiantes de su Universidad…

Granada está abocada a la ruina económica, a no poder abordar nuevos proyectos y a ser superada por otras provincias de España con las que hay que competir por proyectos.

Quiero ser optimista y si la ciudadanía granadina entiende que la situación que tenemos es manifiestamente mejorable, serán ellos los que tengan la última palabra. Desde nuestra plataforma estamos planteando una alternativa a la situación actual de dejación, de 30 años siendo la penúltima provincia de España en renta per cápita y viendo que no conseguimos avances significativos prácticamente en ningún área. Esperamos que al final los ciudadanos sean los que lo exijan.

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Ana Morilla Palacios

Ana Morilla Palacios

Doctora por la UGR con el programa Teoría de la Literatura y del Arte y Literatura Comparada. Profesora, editora y escritora.

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