ENTREVISTA A JAVIER ALCANTUD: EL PARAÍSO PERDIDO

El artista granadino Javier González Alcantud ha presentado su última exposición, “El paraíso perdido”, que puede visitarse en la Casa de Zafra hasta el 2 de junio de 2024. Su obra, heredera del romanticismo y el decadentismo, ofrece una mirada contemporánea de ambos estilos, entendidos también como forma de activismo contra el poder establecido, las sociedades industriales y el mundo contemporáneo.

Fotos: José Manuel Mazintosh

Javier Alcantud, su última exposición

Horizonte Garnata (HG) ha podido hablar con Javier Alcantud sobre “El paraíso perdido”, su última exposición, que tanto éxito de público y crítica está cosechando, no en vano ha sido llamado el “mago del lápiz” o “el artista de los paraísos perdidos”. Su obra está presente en colecciones públicas y privadas de distintos países.

En su juventud se formó con los mejores profesionales del grabado y la pintura, en estudios de numerosos artistas. Viajó por toda Europa, donde conoció a personalidades señeras como Salvador Dalí que le dejaron honda impresión.

Son obras dedicadas todas a Granada, sus jardines, palacios y rincones, a la dorada época que se nos escapó de entre los dedos, a la Granada desaparecida…

Javier Alcantud en la exposición «El Paraíso Perdido» en el Carmen Max Moreau.

¿Qué significa para usted el paraíso perdido?¿Cuál es el mensaje de su exposición?

Para mí » El paraíso perdido» supone la expresión de todos mis anhelos, mis enigmáticos secretos, mis temores, mis placeres más vedados e inconfesables. Es la perfecta expresión con la que intento definir el decadente estro poético, el romanticismo y la desnuda verdad que recorre toda mi obra desde hace cincuenta años.

Es la música callada de una ciudad construida sobre mil sueños pulverizados en alas de un mundo globalizado, de un mal llamado progreso…

Son obras dedicadas todas a Granada, sus jardines, palacios y rincones, a la dorada época que se nos escapó de entre los dedos, a la Granada desaparecida, hecha a la altura del hombre, que yo mismo conocí y disfruté en un mundo más humano, más azul, más perfecto junto a todo el mistérico perfume de una fragante y concupiscente rosa, que no reclama su perfume.

Es la música callada de una ciudad construida sobre mil sueños pulverizados en aras de un mundo globalizado, de un mal llamado progreso y que yo he buscado reflejar en esta especial muestra cuidando hasta el extremo todos los detalles, en la que las imágenes parecen salir y volver a las sombras en un eterno retorno, como reflejos inciertos, pero implacables de lo bello y lo bueno, o quizás de lo bello y lo triste, como las dos caras de único rostro enmascarado.

¿Cuál fue la génesis de esta? Es decir, ¿cómo gestó la idea original?

La «idea original» surge como la sensación agridulce e inquietante del malestar y, en cierta forma, abandono que atávicamente sufren la cultura granadina y los artistas por ende, por parte de las instituciones y de la esclerótica iniciativa privada. Agravados estos hechos como un amenazador gigante por la pandemia que hemos padecido tres años.

Y como el deseo más íntimo y antiguo de poner en valor las, aunque ajadas y estremecidas en muchos casos, por la infame mano del hombre, bellezas de la ciudad.

La «idea original» surge como la sensación agridulce e inquietante del malestar y, en cierta forma, abandono que atávicamente sufren la cultura granadina y los artistas por ende, por parte de las instituciones y de la esclerótica iniciativa privada.

Un patrimonio único, fascinante, sus paisajes y señas de identidad y que aún subsisten, testigos mudos de un glorioso pasado en el mismo barrio del Albaicín donde se ubican los dos emblemáticos espacios expositivos, Casa Árabe de Zafra y Carmen Max Moureau entre los que se halla repartida la colección, así como en toda la provincia, de todo lo cual hay cumplida muestra en la exposición.

¿Qué van a encontrar los visitantes? Esto es, ¿cómo describiría su obra?

Los visitantes encuentran –así lo destacan– y van a encontrar una obra sin imposturas ni retórica, desnuda de hora y verdad, construida con infinito amor a golpe de pulmón “contra mundum”, sin conservantes ni colorantes.

Hecha, como digo, a la medida del hombre en el sentido del Renacimiento italiano: sensual, sensitiva y sensible, que camina hacia la luz, delicada, inquietante, terrorífica, altamente emotiva, en la que poesía y artes plásticas, literatura y pintura interaccionan a veces dentro de la misma obra, el mismo papel, ensimismada en un mundo interior rico y variado.

Los visitantes van a encontrar una obra sin imposturas ni retórica, desnuda de hora y verdad, construida con infinito amor a golpe de pulmón “contra mundum”, sin conservantes ni colorantes.

También puede ser concebida como un poemario, que a la vez dialoga con los textos de otros autores que usted ha seleccionado. ¿Cuál fue el criterio al respecto?

Efectivamente, todo el proyecto, las setenta y cuatro piezas que componen la muestra (dibujos, grabados, acuarelas), algunas procedentes de colecciones privadas, funcionan como un ambicioso poemario que seguramente debería haber sido más amplio, pero que por «razones de espacio» ha habido que seleccionar.

las setenta y cuatro piezas que componen la muestra (/dibujos, grabados, acuarelas), algunas procedentes de colecciones privadas, funcionan como un ambicioso poemario

En ella los textos literarios de William Wordsworth, Byron, S. Fitzgerald, y algunos de mi autoría, interaccionan en las paredes centenarias de Casa de Zafra o del Carmen Max Moureau con las piezas expuestas en paredes y vitrinas, así como con instrumentos de dibujo y grabado igualmente expuestos para señalar el camino andado, el proceso a veces ignoto por el mundo del artista.

Díganos por qué tenemos los granadinos que visitarla y de cuánto tiempo disponemos aún

Creo que es un trabajo donde se ha buscado y conseguido la excelencia, motivo –en una época de mediocridades– que sería ya razón más que suficiente para visitarla, aparte de los atractivos y razones que he señalado anteriormente. La parte correspondiente al Carmen de Max Moreau se clausuró el viernes pasado, pero la parte ubicada en la Casa árabe de Zafra se ha ampliado, prorrogado hasta el próximo día 2 de junio.

Creo que es un trabajo donde se ha buscado y conseguido la excelencia, motivo –en una época de mediocridades– que sería ya razón más que suficiente para visitarla

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Manuela Cuesta

Manuela Cuesta es granadina, del barrio del Realejo. Es profesora de instituto. Su aficiones son la Historia, el Arte y la Literatura. Su gran pasión es Granada.

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4 comentarios

  1. Una entrevista muy bien llevada, preguntas que cualquier granadino le haría al artista. Me gusta que se destaque el arte en Granada y por granadinos.
    Me quedo con uno de los destacados que se han puesto:
    «Son obras dedicadas todas a Granada, sus jardines, palacios y rincones, a la dorada época que se nos escapó de entre los dedos, a la Granada desaparecida…»

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