NO HAY QUE SUBORDINAR A GRANADA A MÁLAGA O SEVILLA. HAY QUE DEFENDER NUESTRA AUTONOMÍA Y RECLAMAR CONFIANZA, INVERSIÓN Y PROTAGONISMO PROPIO.
Hay una corriente, tan vieja como interesada, que insiste en relegar a Granada a un papel secundario dentro del panorama andaluz. Cada cierto tiempo, reaparece disfrazada de “realismo económico” o de “cooperación interprovincial”, pero su mensaje es siempre el mismo: Granada debe resignarse a ser satélite ora de Málaga ora de Sevilla. Esta vez, la voz la ha puesto Gerardo Cuerva, presidente de la pequeña patronal, granadino, al afirmar que el futuro del aeropuerto de Granada pasa por ser auxiliar del de Málaga. Una afirmación tan miope como injusta.
Aceptar semejante planteamiento equivale a renunciar a la autonomía de Granada, a negar su derecho a decidir y proyectar su propio futuro. ¿Imaginan que hace décadas Granada hubiera defendido que Málaga no tuviera universidad y que sus jóvenes debieran venir aquí a estudiar? Habría sido una postura mezquina e irracional. Lo mismo ocurre ahora con el aeropuerto, con la economía, con la innovación o con el turismo: no se construye desarrollo subordinando a unos para que otros crezcan más.
Granada no necesita tutelas.
Necesita confianza, inversión y una visión que la coloque donde merece: como eje del conocimiento, la cultura y la ciencia del sur de España. Proponer que su infraestructura aérea se limite a servir de apoyo a otra provincia es una claudicación intelectual y moral. Quienes piensan así no defienden Granada: la condenan a la irrelevancia.
Granada debe levantar la voz, no para competir con nadie, sino para exigir el respeto que se le debe. Su futuro no se escribe en los despachos de otras ciudades, sino aquí, entre su gente, su talento y su ambición legítima de ser protagonista —no comparsa— del desarrollo de esta Andalucía inventada.



