Granada, ciudad patrimonio mundial, vive una tensión creciente entre el valor económico del turismo y los efectos de la masificación urbana. Frente a esta realidad, surge una pregunta cada vez más presente en debates técnicos y sociales: ¿sería conveniente implantar una tasa turística en Granada? Para responderla, conviene mirar de cerca experiencias cercanas…
Vayamos por partes,
¿Qué es una tasa turística?
Es un gravamen que pagan los visitantes por noche de estancia en alojamientos turísticos —hoteles, hostales, apartamentos turísticos— con el objetivo de financiar servicios públicos, proyectos urbanos y políticas de sostenibilidad. No es un impuesto generalista, sino un tributo vinculado directamente al impacto asociado al turismo y su presión sobre la vida urbana.
Este gravamen sirve para sufragar parte de los costes que genera el turismo en lugar de recaer únicamente sobre los presupuestos municipales o los residentes.
La tasa que paga el turista está regulada en cada país, es distinta según el tipo de alojamiento y su categoría. Se aplican distintos descuentos según la composición familiar, época del año, días de estancia…
En España, la reglamentación establece que las Comunidades Autónomas puedan aplicar una tarifa y que los Ayuntamientos puedan aplicar un recargo adicional, con lo cual la recaudación queda repartida entre los dos.
¿Para qué se destina ese dinero?
Cada ciudad decide el destino de los ingresos de la tasa financiando una parte de los costes que hoy asumen los ayuntamientos:
• Limpieza urbana, seguridad, alumbrado, transporte público…
• Planes de gestión de zonas turísticas de gran afluencia.
• Proyectos sociales, culturales o educativos que benefician a residentes.
Este uso de los fondos muestra que la tasa puede ser un instrumento no sólo recaudatorio, sino redistributivo y estratégico para equilibrar los beneficios que trae el turismo con las necesidades de la comunidad local.
La tasa a debate
La implementación de una tasa turística siempre viene acompañada de un debate social amplio:
• A favor, quienes sostienen que el turismo debe contribuir de forma justa a los costes que genera y que estos recursos pueden ir a servicios que mejoran la calidad de vida de los residentes.
• En contra, quienes consideran que tasas altas pueden restar competitividad a la ciudad frente a otros destinos y afectar a la industria turística local.
La decisión de implantar una tasa turística debe basarse en:
Un análisis técnico riguroso de impactos y costes. | En Granada, si no se ha hecho ya, la UGR podría participar en realizar este análisis. |
| Un marco jurídico que lo respalde con claridad. | Las tasas turísticas dependen del marco autonómico. Por tanto se requiere la habilitación legal por parte de la Junta de Andalucía, quien ha de estudiar el método para su aplicación. |
| Un diálogo inclusivo con todos los actores implicados. | Las instituciones públicas (la Junta y el Ayuntamiento) junto con los sectores de hostelería han de participar en el proyecto. |
| Una estrategia de comunicación pública transparente. | Es imprescindible la explicación a la ciudadanía de los beneficios y usos de la recaudación. |
Tasa turística en otras ciudades
Las experiencias de ciudades con la tasa vigente, muestran que, con un diseño cuidadoso, puede aportar recursos importantes para mitigar impactos negativos y financiar servicios que beneficien tanto a visitantes como a residentes.
En Europa, numerosas ciudades han implantado la tasa sin que se haya reducido ni el volumen de turistas ni su impacto económico por ello. Veamos algunas de ellas:

En España, actualmente se aplica en tres Comunidades Autónomas, pero el debate sigue abierto en otras como, por ejemplo, en Andalucía.

¿De qué cantidades estamos hablando?
Cada ciudad ha iniciado estos cobros de forma paulatina, sin prisas pero sin pausas, con lo cual el nivel de ingresos anual ha ido incrementándose hasta unos niveles que a más de uno les ha sorprendido… Veamos algunos ejemplos sobre el potencial que tiene su aplicación (tarifa x persona x día):

Señalar que también pueblos con unos 30.000 habitantes como Salou (Tarragona) también aplican una tasa turística (en este caso entre 0,60 y 3€) obteniendo en 2014 entre 5 y 6 M€.
¿Y en Granada?
Granada, ciudad con una afluencia turística intensa, que atrae al visitante por sus múltiples encantos en ámbitos muy diversos: el cultural, con innumerables muestras de arte, de arquitectura, monumental o el paisajístico y deportivo, etc. es una firme candidata para su aplicación.
El siguiente cuadro muestra una estimación de importes de la tasa aplicada a las pernoctaciones hoteleras de Granada ciudad (2)

(2) Tomando como base la media anual de pernoctaciones del período 2022-25 (según el INE) que fue de 3,2 millones en hoteles con categoría de 2 a 5 estrellas
En fin….
Desde hace años es un tema que se debate. Los distintos medios de comunicación señalan que tanto el Ayuntamiento como la Junta de Andalucía y los empresarios de hostelería han tenido contactos al respecto de la tasa turística.
Actualmente, se trata de un tema pendiente de decisión de la Junta con implicaciones en toda la comunidad y que, de aplicarse, beneficiaría a muchos ayuntamientos que verían incrementar sus ingresos en sus muy delicadas finanzas.
Señores políticos, con la de años que este tema está encima de la mesa (o en un cajón) sus expertos asesores ya habrán realizado sus estudios, determinando los sectores económicos y zonas afectados, procedimiento de implementación y los posibles ingresos tanto para los Ayuntamientos que lo soliciten como para la Junta (en una aplicación win-win, como se dice ahora cuando “ganan todos”).
Muchos ayuntamientos están ahogados financieramente y tampoco les conviene apretar más a sus conciudadanos aumentando las tasas actuales. Con la aplicación de la tasa turística podrán asignar parte de los actuales presupuestos a otras partidas sociales, ya que los euros que paguen los turistas en sus pernoctaciones ayudarán a sufragar unos gastos municipales que también ellos generan (limpieza, mantenimiento elementos callejeros, seguridad, alumbrado, transporte público, etc).
los euros que paguen los turistas en sus pernoctaciones ayudarán a sufragar unos gastos municipales que también ellos generan
¿A qué esperan? Se les paga, entre otras cosas, para decidir.






