GRANADA DESAPARECIÓ DEL MAPA DEL ESTADO DE LAS AUTONOMÍAS. FUE LA OCULTACIÓN DE UN TERRITORIO HISTÓRICO DE MODO CALCULADO RETORCIENDO LA HISTORIA Y LA RAZÓN POLÍTICA EN BENEFICIO DE UNA FICCIÓN: LA DE UNA ÚNICA ANDALUCÍA.
Redacción HG
Granada nunca fue Andalucía. En todo caso podríamos decir, siguiendo la terminología que encontramos en algunos textos desde mediados del siglo XVII, que es una de las dos Andalucías en que se dividía la región sur española, una hacia el litoral Mediterráneo y otra hacia el Atlántico, denominadas respectivamente la Alta Andalucía –por ser montañosa– (Almería, Granada, Jaén y Málaga) y la Baja Andalucía –más llana– (Cádiz, Córdoba, Huelva y Sevilla). También encontramos que desde 1847 fue llamada esta parte del sur peninsular Andalucía Oriental, que venía a coincidir con el reino de Granada al que se unía Jaén.
El profesor Bosque en su obra cumbre, “Geografía Urbana de Granada” (1962), expuso:
“Granada es una capital de una importancia notable en el panorama nacional, que no se corresponde ni con su nivel económico, ni demográfico, pero que responde a su singularidad histórica ancestral, que le es negada y disputada por Málaga y Sevilla”.
Hoy, en 2026, la situación se mantiene.
Qué fue del quinto reino
A diferencia de la otra región del sur, el reino de Granada es uno de los cinco reinos históricos que formaron España, junto con Castilla, León, Navarra y Aragón. Esa es la razón para que el símbolo de la Granada esté presente en la heráldica patria desde 1492 hasta hoy y, por tanto, para que aparezca en el escudo de armas del actual reino deEspaña, aprobado mediante Ley 33/1981 de 5 de octubre. Algo que muchos ignoran o, más bien, quieren ignorar.
Los antiguos reinos que dieron origen a nuestro país tienen presencia en el panorama autonómico actual con su nombre y denominación. Incluso territorios con nula o escasa identidad histórica, que fueron partes integrantes de uno de los antiguos reinos, tienen hoy su propia autonomía. Excepto Granada.
La autonomía del Sur de España se denominó Andalucía, pero por rigor histórico se debería haber denominado Andalucía y Granada. Como tal Andalucía era un territorio sin historia ni trayectoria política o administrativa conocida, por ello se falseó la historia en el Preámbulo del actual Estatuto de 2007 y en otros lugares.
Complicidad y pactos políticos
Los intereses de las organizaciones políticas del momento, como ahora, pudieron más que la historia. No hay un origen mítico de la actual “gran Andalucía”, sino un origen interesado, para ello hubo que eliminar las aspiraciones regionalistas y autonómicas de la parte oriental, pues las hubo, e intensas. Después, y de manera falsaria, se construyeron sus símbolos.

LA GRANADA: SÍMBOLO DE UN REINO
EL FRUTO DE LA GRANADA, EL POPULAR SÍMBOLO QUE REPRESENTA A GRANADA Y SU REINO, ESTÁ PRESENTE EN LA HERÁLDICA ESPAÑOLA POR RAZONES HISTÓRICAS Y POR DERECHO PROPIO, PUES ES UNO DE LOS CINCO REINOS QUE FUNDARON ESPAÑA. HAY INTENTOS DE HACERLO DESAPARECER Y DE ESTA FORMA ELIMINAR LA REALIDAD HISTÓRICA PARA HACERLA COINCIDIR CON LA “POSVERDAD” AUTONÓMICA.
Redacción HG
El poder de los símbolos
Desde tiempo inmemorial la representación del fruto del “punica granatum”, el granado, es el símbolo de la ciudad de Granada, su provincia y reino. En 1492 pasó a ocupar un lugar permanente en el escudo del estado y de la corona de España.
Cuando un régimen, un estado o una civilización ha tratado de imponerse sobre otro diferente, lo primero que ha hecho es evitar los símbolos del pueblo sometido, negar sus límites y tergiversar sus orígenes. Ejemplos nunca faltan. No es excesivo aplicarlo a nuestro contexto si se considera que en la actualidad ni oficial, ni extraoficialmente, ni en ningún ámbito sociopolítico y cultural de Andalucía, se reconoce o se integra la granada, el símbolo histórico más importante del hoy llamado territorio andaluz, presente desde 1492 en el escudo de España y en los escudos de armas de todos los monarcas de las casas reinantes desde aquella fecha, Austria, Borbón, Bonaparte y Saboya, hasta hoy, y tanto bajo el régimen monárquico como el republicano.
No se puede comparar la importancia simbólica de la granada con la de los símbolos de los otros tres reinos que existieron en la actualmente llamada Andalucía –Córdoba, Jaén y Sevilla– que, a diferencia de Granada, habían sido integrados en Castilla de forma temprana entre 1236 y 1248.
La permanencia de la granada entre los más altos emblemas de nuestra nación es testimonio del valor que el reino de Granada tuvo, y tiene pese a quien pese, en la historia, la política y la organización territorial de España.

FALSA NACIONALIDAD ANDALUZA
El Estatuto andaluz de 2007 sostiene que Andalucía es una “nacionalidad histórica” y emplea en supreámbulo términos como “pueblo andaluz”, “territorio andaluz”, “identidad andaluza”, “naciónandaluza”, “hecho diferencial andaluz” con el único fin de construir una nacionalidad falsa.
Celso Costa
El Estatuto andaluz de 2007 y el hecho diferencial
Que Andalucía no es una nación ni la andaluza una nacionalidad es evidente. Que no hay una “raza” andaluza, ni un pueblo andaluz –sin perjuicio de que puedan existir rasgos comunes entre los habitantes de las provincias de la amalgama autonómica andaluza– es obvio. Tampoco existe una identidad histórica, ni una historia común –salvo dentro de la nación española, patria común e indivisible de los andaluces y españoles–, ni un proyecto histórico andaluz. Menos aún una lengua andaluza.
La pluralidad cultural española no crea una “identidad propia de Andalucía”, ni un “hecho diferencial andaluz”. No hay pues ningún fundamento para la “nacionalidad histórica andaluza”, salvo para quienes viven del cuento del andalucismo.
El preámbulo del estatuto está repleto de falsedades, cargado de mentiras, de medias verdades formuladas con interés político, de inexactitudes y de manipulaciones históricas escritas con desvergüenza por parte de sus redactores: conforme al artículo 2 de la Constitución española de 1978 y su Título VIII, la Andalucía alumbrada en 1981 con la aprobación del Estatuto de Autonomía es una región española, no una nación, ni una nacionalidad, ni una región histórica.

EL FALSO PADRE DE LA PATRIA
UN «PADRE DE LA PATRIA» ES UN LÍDER VISIONARIO Y VALIENTE QUE DESEMPEÑA UN PAPEL FUNDAMENTAL EN LA FUNDACIÓN Y CONSTRUCCIÓN DE UNA NACIÓN. ANDALUCÍA NI ES NACIÓN, NI ES PATRIA DE NADA, NI TIENE MÁS PADRE QUE LOS INTERESES DE LOS POLÍTICOS DE LAS ÚLTIMAS DÉCADAS.
César Girón
Blas Infante, conocido como el “padre de la patria andaluza”, se nos ha presentado a lo largo de cuatro décadas de falsa autonomía como un político al que injustamente se le arrebató el éxito, como un jurista y como el constructor del ideal andaluz. Nacido en1885, dedicó su vida a promover una identidad andaluza y la autonomía de una región desdibujada que no coincide con lo que se considera Andalucía. Su legado, propio de un idealista con poco éxito, ha sido construido en falso como el de un defensor de la cultura andaluza y de los derechos regionales en España.
Un desconocido en Granada
Nuestra opinión es contraria a la imagen idealizada de Blas Infante. En realidad nadie, o prácticamente nadie, sabía de su existencia en Granada hasta que en 1983, forzadamente, fuese declarado “padre de la patria andaluza” mediante la moción no de ley 6/1983 del entonces flamante Parlamento andaluz. Todo estaba por inventarse en el constructo andalucista.
A golpe de flauta los chiquillos de la nueva autonomía fueron, y son, obligados desde hace cuatro décadas, por disposición administrativa, a aprender el himno andaluz, conocer una bandera inventada y a reconocer a Blas Infante, que un día cualquiera se nos presentó, sin saberlo, como un padre perdido al que había que reconocer sinreservas.
No quiero ir contra Blas Infante, pero sí estoy contra la construcción falaz y mendaz de su figura como “padre falso de la patria falsa, la Andalucía falsa” en la que vivimos de manera impuesta por el andalucismo sevillanista.

FALSA BANDERA
LA BANDERA DE ANDALUCÍA, COMPUESTA POR TRES FRANJAS (VERDE, BLANCA YVERDE) Y EL ESCUDO DE HÉRCULES, EL EMBLEMA REPRESENTATIVO DE LAREGIÓN, EN REALIDAD FUE DISEÑADA POR BLAS INFANTE EN 1918 Y ADOPTADA EN1982, PERO TODO, COLORES, ESCUDO Y LEMA, ES FALSO.
Teodoro de Tiziano
Sobre su origen el Estatuto de Autonomía acoge la monumental falsedad de una bandera inventada y sin historia que la respalde, conectándola con un escudo y un himno todavía más falsos, pues ni los elementos de uno ni la letra del otro soportan el mínimo análisis histórico.
Dice el art. 3.1 de dicho texto normativo que “La bandera de Andalucía […] es la ‘tradicional’ formada por tres franjas horizontales —verde, blanca y verde— de igual anchura, tal como fue aprobada en la Asamblea de Ronda de 1918”. Y su versión institucional se reguló en la Ley 3/1982, de 21 de diciembre (BOJA n.º 1, de 4 de enero de1983).
La realidad es que en las actas de las sesiones en Ronda se comprueba que nada se afirmó al respecto. Parece que la primera mención de una bandera por parte de Blas Infante no fue hasta final de 1919 y no se dio a conocer hasta 1932 en Huelva y Sevilla, pero vinculada al movimiento anarcosindicalista.
Durante la República el andalucismo se ligó a sectores sevillanos, de tal forma que estos propusieron la antigua bandera oficial de Sevilla –vigente hasta 1995– como bandera andaluza. En la Asamblea Regional de 1933, los representantes de las diputaciones republicanas de Granada, Jaén, Almería y Huelva rechazaron el proyecto autonomista. El representante granadino, además, cuestionó la legitimidad de la Asamblea.
En definitiva, ni los colores de la bandera andaluza tienen un contenido histórico y legendario, ni Hércules con los leones y el arco bajo el que se ubican son propiamente andaluces, sino gaditanos y robados a la historia de la simbología del Plus Ultra —el lema histórico que impulsó a los españoles a conquistar el mundo—, ya presente desde antiguo en la heráldica patria.

EL REFERÉNDUM FAKE
UNA DE LAS “FAKES” MÁS DESCARADAS E INHABILITANTES DE LA ACTUALANDALUCÍA POLÍTICA FUE EL REFERÉNDUM DE 1980. MANIPULADO, FALSEADO YENMENDADO ANTES Y DESPUÉS DE SU CELEBRACIÓN, EXPRESÓ A PESAR DECUANTO SE HIZO PARA PRESENTARLO COMO EL ACTO GENERADOR DERECONOCIMIENTO DE LA ANDALUCÍA LEGENDARIA, QUE ESTA NO EXISTÍA, NI HABÍASENTIMIENTO AUTONOMISTA ANDALUZ
Pilar Bensusan
La “fake” (por “fake news” o “noticia falsas”) que constituye el pecado original de Andalucía es “que se aprobase en referéndum la iniciativa para crear la Comunidad Autónoma andaluza”.
Sólo hay que mirar el BOE nº 115, de 13-5-1980 (pág. 10.346) para comprobar que, en dicho referéndum, por sufragio universal, libre, igual, directo y secreto, fue rechazada la ratificación de dicha iniciativa autonómica prevista en el artículo 151.1 de la constitución española, ya que en Almería sólo se alcanzó un 42,31% de síes (necesitándose más de un 50%), frente al 57,69% de noes y papeletas en blanco.
Pero hubo que idear más “fakes” para consumar la suprema “fake” andaluza: Nuevamente sólo hay que mirar el BOE nº 308, de 24-12-1980 (pág. 28.373), para comprobar que se dictó una Ley Orgánica para anular la voluntad popular soberana de quienes mayoritariamente habían rechazado la creación de la autonomía andaluza, la Ley Orgánica 13/1980, de 16 de diciembre, de sustitución en la provincia de Almería de la iniciativa autonómica, cuyo artículo único confirma el pucherazo antidemocrático: “las Cortes Generales (…) declaran sustituida en esta provincia la iniciativa autonómica con objeto de que se incorpore al proceso autonómico de las otras provincias andaluzas”.
Un auténtico escándalo, increíble pero cierto… tanto como que, impugnadas las votaciones en Granada, Almería y Jaén, se dieron por buenos en la sentencia de 12-4-1980 de la Audiencia Territorial de Granada votos de jiennenses muertos, incapaces y sobres con varias papeletas. Así de “democráticamente” comenzaba esta artificial“fake”-autonomía que sólo nos ha traído desigualdad territorial y postergación. Este engendro andaluz se materializó contra la razón histórica y el ordenamiento jurídico a través de un pucherazo constitucional.

IDENTIDAD Y MENTIRAS
EL ADOCTRINAMIENTO EDUCATIVO SUFRIDO DURANTE 42 AÑOS —INCULCÁNDOSE A LOS ESCOLARES DESDE LA MÁS TIERNA INFANCIA QUE ANDALUCÍA ES SU NACIÓN Y SU PADRE EL SEPARATISTA BLAS INFANTE— HA CONDUCIDO A LA CONSTRUCCIÓN DE LA ENORME MENTIRA QUE ES LA GRAN ANDALUCÍA
Pilar Bensusan
Somos granadinos
Hoy, al igual que los valencianos no querrían ser aragoneses ni los asturianos castellanos, buena parte de los granadinos querría que se reconociera nuestra identidad regional, que sobrepasa el mero hecho histórico, llegando hasta la actualidad, siendo la historia de Andalucía Oriental paralela y distinta a la de la Andalucía sevillana, gaditana o cordobesa.
La singularidad granadina alcanza a todos los ámbitos, no nos identificamos con la extroversión, los bailes, la jarana, el folklore, o el acento sonoro de Andalucía Occidental, aquí ni se sesea, ni se cecea, nuestro acento es tan seco como el castellano, y sólo abrimos o cerramos vocales para distinguir el singular del plural. Además, hemos sido injustamente identificados con una vagancia sureña absolutamente inexistente en Granada.I
Identidad
Ha llegado el momento de reconocer sin complejos nuestra identidad histórica y nuestras costumbres, ya que los granadinos tenemos una personalidad enérgicamente marcada y diferenciada. Recordando a Francisco Seco de Lucena, sus palabras cobran una inusitada actualidad cuando decía, allá por 1898, que:
“La verdadera causa de nuestra decadencia sólo debe ser atribuida a la falta de amor al país nativo y a las cosas de la tierra (…) La centralización ha matado las energías regionales (…) Los grandes males del centralismo son los Ministros, los diputados cuneros, que no encuentran en el mapa sus distritos y los caciques”.
El abandono actual frente al despegue inalcanz3able de Sevilla y Málaga, nos demuestra que nada ha cambiado en más de un siglo, y que seguimos postrados en el olvido del centralismo otrora madrileño y ahora sevillano.
Mentiras
Ahora que hemos constatado lo que supone haber asistido con los brazos cruzados a la aculturación política y al feroz fruto derivado del adoctrinamiento independentista catalán desde hace cuatro décadas, es momento de hacer público, no ya el adoctrinamiento educativo sufrido aquí durante los mismos 42 años -inculcándose a los escolares desde la más tierna infancia que Andalucía es su Nación y su padre el separatista Blas Infante-, sino también el adoctrinamiento en una estructura falsaria construida por el andalucismo enquistado en el poder para mantener el engaño de la existencia inmemorial de su Andalucía y mantener sus sillones políticos.
El adoctrinamiento, en la gran mentira, parte de una premisa escandalosamente falsa: Que se aprobase en referéndum la iniciativa para crear la Comunidad Autónoma andaluza (tema ya expuesto en esta revista)
Mentiras supremas sucedidas por muchas más para seguir abonando el mito de Andalucía, a la que nunca ha pertenecido la Región de Granada. Y no es nostalgia nazarí, es realidad pura desde 1238 hasta la gran mentira de 1980.






