¿PIENSAN NUESTROS POLÍTICOS EN LA AESIA?

EN EL ASUNTO DE LA AESIA, CABRÍA ESPERAR QUE NUESTROS POLÍTICOS HUBIERAN EVOLUCIONADO ALGO Y QUE, SI NO DESARROLLAN SU INTELIGENCIA, SÍ QUE AL MENOS DEBERÍAN RENOVAR SU COMPROMISO ÉTICO CON LA SOCIEDAD QUE LOS ELIGIÓ

Cobran forma ciertos rumores que señalan que el actual equipo municipal del PSOE, que interpuso, arrastrado por los acontecimientos, el recurso contra el Acuerdo del Gobierno de España que privó a Granada de la Agencia Española de Supervisión de la Inteligencia Artificial (AESIA), lo retirará ahora que la ministra Montero ha venido prometiendo un gran espacio de desarrollo empresarial para la tecnología en la antigua Compañía Española de Tabaco en Rama (CETARSA).

No tenemos obligación de creerlo, porque de ser verdad, que estará por ver, en nada opta al mantenimiento de nuestras opciones a ser sede física de la AESIA que, por derecho, según todo apunta, nos corresponde.
Este tipo de cuestiones, abordadas como se están haciendo, desvelan las cartas de cada uno de los participantes en el juego. La actuación del Ayuntamiento y de la Universidad en el asunto [de la AESIA] ha sido poco ejemplar hasta ahora, atendido a todo lo acontecido y de las declaraciones efectuadas por los representantes públicos granadinos.

La actuación del Ayuntamiento y de la Universidad en el asunto [de la AESIA] ha sido poco ejemplar hasta ahora

La posición equidistante, de absoluta falta de implicación del gobierno andaluz, ha alentado aún más la sospecha de tongo y de falso compromiso con un asunto en el que se ilusionó a la ciudadanía y que después por intereses partidistas se dejó abandonada, otra vez más, a Granada, creando una paradoja que llegado el caso se volverá contra la posible alcaldesa de la ciudad, Marifrán Carazo, si llega a serlo.
La situación ha cambiado diametralmente atendido el recorrido que ha tomado el recurso que la Sociedad Civil de Granada mantiene ante el Tribunal Supremo, que ha suspendido sine die la tramitación de la oposición a la admisibilidad del recurso que planteó el ejecutivo de Sánchez, hasta en tanto no se entregue íntegramente el expediente a la Sala y al recurrente, a JxG. Algo que el Gobierno de España trata de evitar por todos los medios posibles, porque de saberse qué pasó realmente con la convocatoria, podría desvelar a buen seguro quién es quién en este tórpido asunto que ha ensombrecido nuevamente el desarrollo futuro de Granada.

Tratándose como se trata de una cuestión de Inteligencia Artificial (IA), todo parece que debería reconducirse parabólicamente a los inicios de esta rama del saber y del conocimiento, cuando el padre de esta ciencia, Alan Turing, se planteó en la pregunta primigenia: «¿pueden las máquinas pensar?», y preguntarnos ahora nosotros, emulándolo: “¿piensan nuestros políticos?”.

La situación ha cambiado diametralmente atendido el recorrido que ha tomado el recurso que la Sociedad Civil de Granada mantiene ante el Tribunal Supremo,


Si desde los años 50 la IA ha evolucionado y se ha ramificado en muchas áreas diferentes, como el aprendizaje automático, el procesamiento del lenguaje natural y la visión artificial, cabría esperar que nuestros políticos hubieran evolucionado algo y que, si no desarrollan su inteligencia, su aprendizaje y su capacidad de respuesta en un asunto como éste, sí que al menos deberían renovar su compromiso ético con la sociedad que los eligió y a la que se deben, dejándose de mendacidades.

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Redacción HG

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